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Categoría: Historia

Juguetes para los niños de Mitón.

rogeliogil 17/01/2009 @ 04:24

El 25 de diciembre se conmemora la fecha del nacimiento de nuestro niño Jesús. También es costumbre para este día en nuestro pueblo, celebrar una fiesta, entregar juguetes a niños y secta de alimentos a madres de escasos recursos económicos. Esta actividad que recordemos, la hacia anteriormente la señora Dilia de Benítez junto a un grupo de colaboradores del pueblo. En la actualidad esta celebración es coordinada desde hace 4 años aproximadamente por la joven Mileidi Linares y su familia, también cuenta entre otros vecinos, con el apoyo artístico de la música de mi amigo Benito Villegas

Hay que destacar que esta plausible actividad, no sería posible sin el aporte económico de algunos paisanos residentes del pueblo, y de otros mitoneros, que aunque se encuentran lejos de su terruño no olvidan sus raíces y cada año hacen donaciones de juguetes y dinero en efectivo; depósitos hechos a una cuenta bancaria, habilitada especialmente para esta actividad. Este año en particular, hay que hacerle un especial reconocimiento a la señora Ivon Valera, hija del colaborador vecinal Jesús Valera, por su significativo aporte y colaboración a dicha actividad.

La festividad de este año se efectúo en el lugar de costumbre, en la Piaña de la joya. Al lugar asistieron la mayoría de los niños del pueblo, junto a sus padres y representantes que con su presencia, pudieron verificar y disfrutar de la entretenida fiesta, que fue acompañada por música, cantantes del pueblo, bailes, juegos, comida, las emotivas palabras del niño Gustavo Gil y por supuesto de la imprescindible presencia de San Nicolás. Al final de la celebración, se obsequio cestas de comida a un grupo de madres presentes.
Gracias a todos los organizadores por su encomiable y desinteresada labor.

A continuación secuencia de fotos enviadas por Mileidi Linares.
Búsqueda del niño tradición realizada en las calles del pueblo el 24 de diciembre.
Busqueda del niño.
Busqueda del niño.
Busqueda del niño.
Busqueda del niño.
Busqueda del niño.

Secuencia de fotos en la fiesta y entrega de juguetes a niños, efectuada el 25 de diciembre del 2008.
Niños del pueblo de Mitón
Niños del pueblos de Mitón
Fiesta para niños
Fiesta para niños
Fiesta para niños
Reunion de niños.
llegada de santa.
Llegada de Santa, acompañado por la anfitriona Mileidi Linares, a su lado un vecino del sector.
Santa con los niños.
Niños con juguetes.
Niños con juguetes.
Entrega de cesta de alimentos a madres del pueblo.

El Doctor Emigdio Cañizales Guédez le escribe a Mitón.

rogeliogil 15/01/2009 @ 00:04

Dr. Emigdio Cañizalez GuédezEl venidero mes de mayo se cumplirá cuatro años de la desaparición física del Trujillano Dr. Emigdio Cañizales Guédez, nativo de Chejendé. Fue miembro del partido comunista desde su época de estudiante de bachillerato. Conocido por su trayectoria en la rama de la medicina, iniciando sus estudios en la universidad central de Venezuela y culminándolos en España al exilarse por sus actividades revolucionarias. En sus 82 años de vida fue un gran humanista, porque además de medico fue maestro, parlamentario, poeta, escritor, historiador, internacionalista y luchador social. Una de sus obras fue “historias y cantos de Chejendé” dedicada al pueblo que lo vio nacer.

Emigdio Cañizales Guédez es considerado el padre de la salud ocupacional de Venezuela, fue él quien inicio los estudios de la medicina del trabajo en Venezuela, así como la corredacción e impulso junto al jurista Pedro Díaz, de la ley orgánica de prevención, condiciones y medio ambiente del trabajo (LOPEYMAT). En honor a la perseverante labor efectuado por este medico venezolano, varios centros de salud en diferentes estados del país llevan su nombre.

Por allá en 1993 hizo una pausa en sus actividades cotidianas y en una visita a su pueblo, le entrego un escrito a Doña Cantalicia Pichardo dedicado al pueblo de Mitón llamado: Mitón apuntes para su Historia. A continuación colocamos la información, tomada del escrito original, que fue cedido a este blog gentilmente por el Ing. Luis Velásquez, hijo del recordado Marceliano Velásquez, doctor y poeta nacido también en Chejendé.

Emigdio Cañizales Guédez
Mitón. Apuntes para su historia.
A Doña Cantalicia Pichardo de Velásquez.
Macuto, agosto 10 de 1993.
Comienza así:

Tercos y dulces nombres
que el curandún del tiempo
revuelve, sube y baja.
Que la nube recoge del rocío
en guaduas y bijaos,
y que la lluvia lava.
….
Nombres para ser dichos
devanando cocuiza
apretando los dientes.
….. Lanzándolos al aire,
como trompos de sangre
que bailan y perduran……
E.C.G.

Las voces cuicas cantan, como las corrientes de las quebradas. Vienen del ulular del viento, y de los pájaros. El etymos y el logos de su etimología, nacen de la raíz melódica del arpa terrestre. Su medida y su pauta las dan, el diapasón frutal, el guiño de la estrella, el rugido del puma, y la piel del venado que enciende en su carrera el pizarrón del cielo.
Mitán es hato que registra el obispo Martí en 1777, con tres casas y 19 habitantes en los términos de Burbusay. Mitoi un caserío de Jajó. Mintoi, la voz que designo al socavón de la roca utilizada como sepultura de los indios cuicas. Mitombix o Mitimbís, capitán indígena, de quien, por contracción del vocablo, quieren algunos historiadores (Américo Briceño Valero, Mario Briceño Perozo), que se derive el nombre de Mitón.
Mitimbís es montaña donde nace la quebrada de san José, y Mitimbís, la quebrada que separa los términos de Mitón y Torococo.
En comunión telúrica el indígena dió su nombre muchas veces, a sus tierras, ríos, quebradas y montañas. Otras veces fueron estas las que dieron el nombre al indígena jefe.
Tiene pues Mitón donde escoger el nacimiento de su nombre, desde el cacique epónimo la cantarina quebrada y la enhiesta montaña, hasta el socavón sepulcral.
Un mitón que nada tiene que ver con el indígena es, en la indumentaria femenina, una especie de guante largo y tejido de punto, que deja fuera los dedos.
Vinculo con Burbusay. Procedente del tocuyo en 1549, Diego Ruiz vallejo penetra el ámbito del reino de los cuicas. Rige sus tierras el cacique carache en la rivera del río Minumboc. Fiera es la pelea, en la cual el nativo es perdidoso, y el conquistador avanza por la cuesta de los higuerones hacia el valle que la adulteración lingüística llamo, “aborrenzais”, y dice Castellano, el cronista-poeta:

La rota de carache y el estruendo
va con la muchedumbre de pregones
por Boconó y aborrenzais corriendo,
valles de generosas poblaciones…..

En unos de esos valles, medio siglo mas tarde, el capitán Andrés Sanz funda Burbusay, circuído por las dos estribaciones que parten del alto Tonojó. Tierras habitadas por las parcialidades indígenas, burbusayes, tirandáes, tonojóes, y cabinbúes, bajo el mando del cacique Burbusay. El pueblo inicial nace con San Pedro como patrono, que cambia por San Antonio tras el terremoto de 1644.

La encomienda de indios de nación cuicas asignada en el valle de Burbusay al capitán Juan Pacheco Maldonado, pasa a su muerte, a manos de su hijo, Juan Pacheco Maldonado de Mendoza. El titulo original (encomiendas. tomo IV), se espide en Coro el 26 de marzo de 1601. La cedula real a favor de Maldonado hijo, en Madrid, el 16 de septiembre de1624. A él encomiendas los principales Juan Buscuy y Santa Cruz, Juana Román, Escarandí Buchancón, y Juan Mitombix o Mitimbís. Estiguate, parcialidad indígena, paso en el enredijo de los escribanos, estiguatí, y terminó en “Tiguaguís”, quebrada de Chejendé, que una adulteración posterior convierte en “los Luises”.
Y se fueron deslindando los pueblos, y empezaron a bailar la danza de las divisiones políticas-territoriales al compás del capricho de los caudillos y de los gamonales.

Se deslinda Mitón. Encaramado en un estribo de la loma de duran, ya está conformada para 1670, al igual que Torococo.
Su perfil geográfico comienza en el pico duran a una altura de 1932 mts. El “tío Alonso” Duran a dejado su nombre a la loma, y una cruz, la cruz del tío Alonso, hito en los limites de Bolivia y Chejendé. A partir de la loma, se sigue el curso de la quebrada honda hasta la de Timiache y el camino al fundo “las virtudes”. Por el oeste limita con Torococo. Fue la geografía de los indios mitones, mitanes o joyeros.
Ambito de la neblina y de la orquídea. (El filo), el lomo de los cerros fue hábitat predilecto del indígena. Atalaya para la defensa militar, benignidad de clima y garantía de salubridad. Arrebujadas en neblina encontró el conquistador sus comunidades en la espina dorsal de los Andes. Los decimos en nuestro poema “anatomía de las cosas”.

Difícil topografía
la de cejas y garganta,
de cuchilla y de faldas,
esta del mundo serrano.
Pareciera que los pueblos
anduvieran por el aire,
o las cosas estuvieran
de la neblina colgando.

Cada región y cada pueblo tuvo su hechizo. El pueblo llanero, lleno de guitarra, de arpa, maracas, e inmensidad. El pueblo marinero, con su afán su trajín, su pañuelo de la perpetua llegada y despedida, el azaroso ajetreo del pescador. Lo tienen los pueblos andinos, pastores de estrellas, de incomparable exuberancia telúrica de lujuriso vegetación.
A Trujillo los describe Joseph Luis de Cisneros, en 1764.
“Como la tierra es alta, y muy quebrada divierte
en gran manera ver la población de los indios,
que son muchas, sus labores y ganados por aquellas
dilatadas campanas. Todas la tierra esta cruzada
de pequeños ríos, que llaman en el país, quebradas”.

Y en un arranque de hipnotismo, y de asombro, ve mariposas por flores, en la magia de la orquídea:
“…. En las más recónditas montañas de Trujillo criase en tal paraje, encuadernada entre la peñas de sus cumbres, o en los troncos de los palos, una especie de debolla …. De donde sale un botón ….. Hasta quedar enteramente abierta ….. Manifestando perfectamente la figura de una mariposa”.

Con el mismo arrobamiento vio nuestros pequeños pueblos Alfredo Jahn.
“….. En una especie de anfiteatro formada por montañas azules de caprichosa perfilaciones, sobre un cielo claro y diáfano, se ven también, como águilas reales sentadas entre los ríspidos picachos del Ande, las poblaciones de Chejendé, cuicas, Torococo, (y Mitón agregamos nosotros), los cuales, como pequeñas manchas de cal, salpican el fondo índigo del paisaje”.

Vaivenes político-territoriales.- unido a Bolivia y Burbusay en la encomienda de los Pacheco Maldonado, va buscando nexos y salidas hacia occidente y sur. Llaman los llanos de Monay y la vía lacustre, para la salida de las cosechas.
Veamos el marco histórico de su status municipal. Para la última década del pasado siglo, el Guzmancismo entra en crisis. Prospera la reacción nacional contra su gobierno personalista, megalómano, y despótico. Pero, con todo y corrupción, él deja caminos abiertos para un desarrollo mercantil y capitalista, y somos vistos nuevamente con codicia por el ojo Europeo. El 7 de marzo de 1890, el consejo federal elige Presidente de la Republica al Dr. Juan Pablo Rojas Paul, con quien Venezuela estrena una democracia política que va a hacer efímera. Para este año la sección de Trujillo del estado de los Andes, el general Ramón Rueda. La región ha sido sacudida por una epidemia de fiebre amarilla.

Por iniciativa del Dr. Victorino Marques Bustillo, Presidente de la asamblea legislativa, este cuerpo crea el Municipio Cegarra , con Mitón como: Capital en el año 1899, lo que no gusto a los torocoqueños, que se llevaron los archivos municipales para Torococo. Mitón formo con este pueblo varias veces, una unidad municipal. EL municipio Araujo, desde 1906. El municipio Carrillo, con capital alternativa hasta 1938. Hoy, como sabemos, forma parte del municipio autónomo Candelaria, capital Chejendé, entidad proclamada en esta población por la asamblea legislativa del estado, en sección solemne del 6 de agosto de 1988. Fue Mitón una de las más pequeñas unidades municipales del estado Trujillo, municipio de pantalones cortos, solo cuenta con 23 kilómetros cuadrados. Compárense con los 420 de Monte Carmelo.

En 1918, Mitón tenía 195 casas, y 980 habitantes. El año siguiente cuenta con 200 casas y 1000 habitantes y 21 sitios poblados, entre caseríos y aldeas. “Sitierías” como se les dice en Cuba.
Comunica hoy por carretera con Torococo y Chejendé, y en la vía que conduce a Santa Ana, en el sitio de las cruces, en la loma de duran, un empinado ramal lo une con Bolivia, “salvando la diferencia de nivel entre la loma (1932 mts.) y Bolivia (1331)”.
Pueblos del café. Durante mucho tiempo, el desarrollo y relativa prosperidad de estas comarcas, se debieron al impulso del grano-divisas. Durante el gobierno del doctor Raimundo Andueza Palacios (1889-1892), la exportación del café alcanza en Venezuela las más altas cifras hasta entonces conocidas: 847.143 sacos, con un valor cercano a los 90 millones de bolívares.
Hablando de los orígenes del café en los andes, Don Tulio Febres Cordero cita un informe de José Domingo Rus para las cortes españolas, y da la siguiente secuencia para 1812: En San Cristóbal se da mucho, en Mérida abunda, en Trujillo se da algún café. Para esa fecha hacia apenas 11años que Don Francisco Labastidas, había llevado a Trujillo, y sembrado en Mendoza semillas procedentes de Chacao.

Mitón contó con florecientes haciendas de café: la loma, hasta donde se extienden los Mazzei de las virtudes, Santa Lucia de Don Roberto Gagaldón Mazarri, las montañitas, originalmente de Don Felipe Márquez, luego de Don Hernán Raga. Las prosperas haciendas de quien fuera toda una entidad del pueblo, Don Casiano Méndez, las de Don José Miguel Pichardo y Celso Gil.
Padre de los cafetos, el bucare, tiene bien ganado el tributo de ser el árbol-emblema del estado Trujillo. A él le hemos cantado en nuestro poemario “Voces Vegetales”.
 

                         Bucare
Bucare florecido. Cardenal de la selva.
Sacerdote del rito perenne de la savia
en cuyo brazo abuelo se acunaron las sombras
que arroparon los viejos cafetos andariegos.

Eres primero, acaso, un pedazo de roca
que soñando ser árbol improviso raíces
quedandose vestido con su piel de cascajos
o fuiste cocodrilo que quiso tener flores
y no pudo en el cambio sacudir sus escamas.

Bucare de las playas. Guardián del claro río.
Enciendes los remansos en su paz intranquila
con luces locas de cirios vegetales
e ilumina con estrella de savia
la noche de los peces.

Bucare del conuco. Meridiano de hojas.
Coordenada de la hora campesina
que partes la tarea con tu sombra
tiempo de la jornada
y lecho de corales derretidos
Para el fugaz sesteo.

Bucare de la infancia. Refugio y mansedumbre.
Si caminar pudieras, tu paso seria tardo,
Como el medido paso del abuelo.

Viejo amigo del viento y las abejas
que robas a los niños su ilusión del papel,
Atrapando en tus ramas los raudos volatines.
Pero que das en cambio la cera del “boliche”,
Porque tus oquedades conocieron
La niñez de la miel.
Y el polen se hizo céreo,
Negro alcázar en cacho de pegones,
como una arteria negra con su sangre de incestos
que naciera en tu blando corazón de madera.

Bucare del camino. Sinfonía de recuerdos.
Hito en la impenitente búsqueda del pan.
Bajo tu signo vive. Bajo tu signo piensa,
Bajo tu signo lucha
La prole de Castan.

El héroe epónimo de Mitón. Para continuar sus vínculos históricos de Burbusay, el municipio llevo el nombre de prócer burbusayero Manuel Vicente Cegarra. Con una gloriosa hoja de servicios desde 1814 a 1821, Disciplinado, estricto. En 1826 ostenta el grado de teniente coronel dado por Santander. Años después ocupo la jefatura civil y militar de Bocono y Escuque. Para 1829 es gobernador de la provincia de Trujillo. Dicto ordenanzas de gran interés social. Radicado en Carache, mejoro su aspecto urbanístico, alienando las calles con disparo de cañón. Epónimo igualmente, de una parroquia de Carache, muere en Mérida, de tétanos, perseguido en las contiendas locales.
Un olvidado héroe neogranadino. Resulta difícil precisar hoy porque se llama “las lanzas” una calle de Mitón En ella vivieron los héroes de la independencia. Uno, cuyo nombre se ignora, el otro, Juan de la Cruz Mejía, neogranadino trujillanizado. Acompaña a Bolívar en múltiples combates, testigo del abrazo de Santa Ana, va a morir centenario y pobre en Mitón, en 1880, lejos de su Cartagena nativa, donde había nacido en 1775, muere con el calor de la india Mintoi con la que se había unido en Trujillo.
La Italia peregrina. A Mitón y Torococo cupo en suerte alojar una parte de la Italia andariega. Los italianos que llegaron a nuestra America meridional en el primer cuarto del siglo XIX, fueron, casi en su totalidad, revolucionarios garibaldinos. En 1890, fecha en que se erige el Municipio Cegarra, circula en Valera el periódico “El Carbonario”

Don Roberto Gabaldón Iragorry, hijo del coronel Joaquín Gabaldón Chuecos y Doña Amelia Iragorry Briceño, y hermano, del general José Rafael Gabaldón, casa con Doña Josefina Mazzarri, hija de Don Torelo Mazzarri y Doña Lucía. Radica en mitón y desarrolla prospera hacienda, como queda dicho. De ellos nacen, entre otros hijos, el excelente medico y hombre publico doctor Francisco Gabaldón que realizó en nuestro pueblo, una vez que vino graduado de Italia, generosa e incansable labor sanitaria, y nace el señor Oscar Gabaldón, comerciante, radicado en chejendé durante algunos años.
En Mitón se asienta la familia Gásperi de la que fueron vástagos Amadeo e Ignacia. Esta casa allí con el caroreño e insigne pedagogo Claudio Zambrano Espinoza, quien ejerció el magisterio que luego traslada a chejende.
Patriarca de Torococo, Don Emilio Paolini, italiano tropicalizado, lleno de sapiencia y humor. En su botica, fue el paño de lagrimas de los enfermos sin recursos. Cuando pasaba hacia el cementerio un difunto en rústico cajón, decía ese “muerto es mío”. Cuando pasaba un entierro con posas, kiries y cruz alta, comentaba: “ ese es del doctor. Flores….. Medico de Santa Ana, que ejerció en nuestras comarcas, al igual que el insigne doctor Andueza.
Ferrini hay en Torococo y Paolini y Mazzei “en las virtudes”.
Victrolas y ortofónicas, pianolas y cajitas de música, embalsamaron los cafetales con música de Vivaldi y Verdi. Para asombro de los lugareños, combinaban con los pájaros las melodías de Rigoletto y un Vallo in Maschera o de una Pastorella.
Enseñaron a mitoneros y torocoqueños a comer macarrone y ensalada, aunque ya esta se conocía entre los indígenas con el nombre de “pira”, confeccionado con bledo, tomates y otras especies. Por supuesto, tuvieron hijos en las hacendosas indias, mestizas y cogedoras de café…..
Artesanos y juglares. Como todos nuestros pueblos, los tuvo Mitón. Toda villa fructuaria necesita de fragua. Consumados herreros y armeros, los Barrios. Sus frenos y espuelas, sus “calabozos” (herramienta agrícola), barras, escardillas y barretones, competía con los de patente.
La mano femenina es la cuna amorosa de la artesanía, en ella nacieron el tejido y la alfarería. Allí se devanó la cocuiza y se tejieron sacos y marusas se confeccionaron alpargates de cocuiza, y se tejieron capelladas para las alpargates o cotizas de suela elaborada en Chejendé donde Don Guillermo Cañizales instaló una tenería o “curtiembre”, para usar la palabra vernácula. La cocina y los guisos, las conservas tuvieron los suyo. Al pregón de rapazuelo se vendió el mute, a medio real la ollita, y en la gallera y el bolo se vendieron las empanadas, de donde Doña Engracia o de Ñoa Liboria, y las hallacas de la señora Casilda.
Bordado y pasamanería: Arte y artesanía de la devoción en los altares, para las fiestas patronales y los grandes días “de guardar”.
Nos tocó conocer algunos de estos sembradores de tradición, que rezan en los novenarios de difuntos, cantan en velorios de cruz, bautizan infantes, “in extremis”, echan los cuentos de los siglos caballerescos y cantan loas y relaciones. Magisterio del saber popular en nuestros juglares. Magdaleno Albornoz, gracejo y sabio, el viejo Cumaná, calvo y ciego de el Guerebe, Municipio Cuicas, que designaba las armaduras como los vestidos y zapatos de “jierro”. En Japaz, también de Cuicas, el cántaro sonoro de Piedro Vielma, y en Mitón a Nolverto Colmenares, nativo de Bolivia, pero “nacionalizado” mitonero, una de las más encendidas chispas del ingenio popular que hayamos conocido. Ni velorio ni casorio que se respetasen, dejó de contar con su presencia.
Y como cada pueblo tiene su loco, Mitón también tuvo la “loca de Mitón”, maníaco- depresiva, de enrevesadas salidas: “por el hueco más liviano puede pasar un cristiano”…..”Todo se tienta y más de noche”.
Inolvidables las escenas de las vacas lecheras, entrando o saliendo por los portones, y la venta ambulante de leña, de duara o de jumangue.
No dejo de ser Mitón objeto de “chacota” o de burla, por lo pequeño de su tamaño y aún por la penuria de mucha de su gente. Un “andarín” y personaje de la picaresca, que vivió en Chejendé llamado “El Archipiélago” solía decir que no se quedaba a dormían en Mitón porque se le salía las patas”. Y Zambrano, en sangrienta burla cuando se oía sonar las campanas a lo lejos, desde Chejendé, comentaba: “…. Está entrando una carga de plátano a Mitón”.
A galludo de patronazgo. Para asegurar bien la intercesión ante la corte celestial, mitón tiene dos santos patronos.
Pueblo Josefino. Ancha es la geografía del padre putativo de Jesús, el carpintero de Nazaret. Escogencia para la paternidad divina que enaltece al artesano, operario en el que subsumen al planificador y el ejecutor de una obra, en cuyas manos el trabajo salta a los ámbitos del arte y de la acción creadora. De ahí que los griegos le llamaran demiurgoi, el creador. Bajo el patrocinio de San José, vive y se desvive la gente mitonera.
Pueblo Mariano. Bajo la capa de santa Filomena, virgen y mártir, cuya fiesta es el 10 de agosto. Lirio místico inmolado en las persecuciones a los cristianos en el imperio romano.
Una religión igualitaria, de profunda inspiración social, amenaza la unidad civil y religiosa del estado. Una muchedumbre fanática y feroz plenaba el escenario de los sacrificio.
Durante el siglo III hubo seis persecuciones que comienza con Séptimo Severo (193-211), le siguen Maximino, Decio, Valeriano, y Claudio, y terminan con Aureliano. Séptimo Severo fue indulgente en cierta forma, no así su sucesor Maximino el Tracio, excedido en crueldad.
Bajo el anatema Christiani non sint (los cristianos no deben existir), sucumbe en la primera de las persecuciones el Papa San Calixto, en 222. En la segunda, es condenado a las minas (pena ad metalla), en Cerdeña, el Papa San Ponciano. Durante la feroz persecución de Decio, es sacrificado el Papa San Fabián.
Por la palma del martirio compiten con “los hombres ebrios de Dios”, la santa mujeres. Matronas y plebeyas, adultas y adolescente , amas y esclavas. Durante las persecuciones del siglo III es sacrificada la mártir romana Santa Filomena, cuya lápida fue encontrada en las catacumbas. Los símbolos en ellas grabados: ángora, flecha, palma, azotes y lirios permitieron reconstruir su martirio.La presencia de azote sugiere que fue sometida al suplicium fustuarium, la flagelación, la flecha, el uso de esta instrumento, como es San Esteban. El ángora hace suponer cercanía marítima en el proceso. Santa Teodosia, virgen de tiro, de apenas 18 años, fue arrojada al mar y tiene aquel símbolo.
Se aprecia como cierto el testimonio escrito de estos suplicios, en el relato de la Santa Vibia Perpétua, joven matrona de 22 años, instruída llena de genio y humor.
Magisterio. La siembre fecunda de letras merecerá un estudio pormenorizado. Adelantemos que en Doña Cantalicia Pichardo de Velásquez a tenido Mitón, no sólo la propulsora de la enseñanza, sino una matriarca para el bien social y la recta formación cívica de su comunidad. Mujer en su puesto de ductora ejemplar. Mano caritativa para el menesteroso y desvalido, y gentileza del mejor señorío. Quien llegó a su casa tuvo atención de puertas abiertas, y amplitud para el diálogo. Comparte el cariño de su pueblo, con su hermano el fraternal colega médico Juan de Jesús. Y lo comparte con su esposo, el también médico, doctor Marcelino Velásquez cuyo nombre lleva el dispensario de Chejendé.
Mi primera alumna. Cierro estos apuntes para la historia de Mitón, con una de las más entrañables vivencias de mi infancia. Esos hechos que iluminan el camino de una personalidad en desarrollo.
Me llama un día mi madre, Ana Guédez de Cañizales, a una conversación rodeada para mí, de misterio.
- Le voy a recomendar una tarea de gran responsabilidad. Una vez cumplida, usted no lo comentará con nadie. Va a ir a mitón, casa de la señora Juana Pérez de Quevedo, maestra de mi más alta estima, y va a mostrarle, a explicarle, la regla de aritmética que el señor Zambrano les enseña después de las cuatro reglas elementales.
Doña Juana iba ser transferida a Chejendé y temía a la tremenda “lengua” del señor Zambrano, culto pedagogo.
Aquel fue unos de mis primeros viajes extraterritoriales. Se me hizo aperar de silla y riendas, la burra “coneja” y se me dió de escudero a Ramón Terán, nuestro hermano de juegos travesuras y sueños infantiles.
Nuestra llegada fue poco menos que apoteósica. Me puso a descansar en mullida cama y nos dieron un almuerzo de Arzobispo. Ramón no encontraba qué hacer con los cubiertos y la servilleta. La bondadosa maestra y su bella hija Aída se desvivían en atenciones. En la tarde comenzó la faena, empezando por la regla de tres, simple y compuesta. Al día siguiente continuamos con la regla de interés, descuento, compañía y falsa posición, aquella del gavilán y las 100 palomas. Discípula de prodioso entendimiento, muy pocas veces tuve que repetir las indicaciones, que minuciosamente recogió en un cuaderno. Que horas tan gratificantes!!. Qué ejemplar humildad!!. Yo trasferí conocimientos pero a mi vez, recibí una de las más hermosas lesiones de mi vida. Dos días duro el reino de aquel magisterio. Nuestro regreso fue triunfal.
Durante 60 años (tenia 10 entonces), cumplí a mi madre la promesa de no decirlo a nadie. La rompo hoy. Que en el cielo me perdone mi madre y Doña Juana.

Emigdio Cañizales Guédez
Macuto 10 de agosto (día de Santa Filomena), de 1993.

Bibliografía
Academia nacional de la historia. Encomienda, tomo IV
Briceño Valero, Américo. Geografía del estado Trujillo, segunda edición.
Briceño Perozo, Mario. Historia del Estado Trujillo.
Fonseca Amílcar. Orígenes Trujillanos.
Cisneros, Don Joseph Luis. Descripción exacta de la provincia de Venezuela.
Pbro. Roig Juan Fernando. Iconografía de los santos.
Gallina, Cesar. Los mártires de los primeros siglos.
Cañizales, Guédez, Emigdio. (Voces vegetales). Poemario Chejendé, historia y canto.

Mi estadía en el pueblo de Mitón (2da. Parte)

rogeliogil 27/11/2008 @ 03:32

Crónicas de Mitón
Por el escritor: Rafael Ramón Castellanos.

Se agolpan de pronto los recuerdos, como si se despertaran al compás de la meditación, mientras reflexiono sobre el ámbito de la geografía espiritual que lo mismo exalta los valores humanos o la luz mañanera, o los árboles, los sitios o la alfombra de hojarasca de las haciendas de café ¿Qué habrá sido de aquellos sembradíos entre árboles inmensos en la finca del señor Trompetero en la vía hacia Chejendé, por allí por San Felipe, si no me equivoco? y aquellos cafetales hacia La Montañita, donde vivía y laboraba mi grande amigo Melquíades? Perdomo, de los Perdomo de La Callecita, donde Medardo Perdomo, tenía una pulpería y el viejo Facio Patiarroy también y éste con su casa de habitación en la parte lateral, como también estaba en la otra orilla del camino, de frente, un poquito más hacia el sur, la casa de habitación, de afecto y de cariño imborrable de Francisco Perdomo, de quien tengo que decir que me muerde mi ingratitud hacia él y pido perdón, pues en 1972 siendo yo Cónsul General de Venezuela, pasó por Bogotá su hijo Pedro y no acerté a atenderlo ni siquiera en un apéndice de la cordialidad y de toda aquella bondad con que me trató su padre, a quién le quedé muy mal, pues que en agosto de 1950 me hizo un prestamito para mi despedida y el avío y para pagarle a Horacito Gil que le debía el valor de algunos coroticos. Le quedé mal a Francisco, tan mal que estando yo en Trujillo en 1953 en ejercicio docente, ya casado, con dos niñas y las necesidades muy prósperas, fue muchas veces a mi hogar el simpático y amable Blás Infante con tanta decencia siempre y simplemente me preguntaba que si tenía algo para Francisco y siempre se iba con las manos vacías.

El negocio de Horacito Gil – debería haber otro Horacio para que usáramos el diminutivo - y la gallera quedaban al frente de la casa de dos plantas en que vivía esa dulce, amorosa, tierna y sufrida, Betsabé Briceño, la niña Betsabé, que debería tener entonces algo así como setenta años y en donde como yo, era huésped también un magnífico señor de nombre Alfonzo Pichardo, ya casi octogenario entonces; casa de recepciones familiares la de ella cuando para las fiestas patronales de marzo y de agosto venían de los campos petroleros zulianos la familia de don Blás Román y de Barquisimeto la de don Maximiliano Briceño, cuyas esposas eran hermanas de la dueña de la casa, así como eran también hermanas la señora de Gelvis, en El Peonío, madre de Mercedes y Ángel Custodio y doña Sara Briceño de Gásperi, y hermano de ellas el secretario de la Jefatura Civil, Antonio Briceño, de quién contaré en otra oportunidad cuánto nos unía y qué nos alejó en 1958. A este hogar de la niña Betsabé acudía mucha gente en las tardes o los domingos; recuerdo las dos muchachitas de Manuel Amaya, una Elba y la otra Consuelo; las niñas del señor Aguiar y en especial la mayor Vianney y si no me equivoco otra de nombre Dinaura; el señor Víctor Valera y su montón de hermosas y bellas hijas y entre ellas la catira Zoila y la morena Georgina; pero en toda la esquina era asiduo penitente Ramón ¿Bravo?, hijo de don Andrés González, quién desde allí vigilaba activo e inquieto el hogar del albañil y maestro de obras Miguel Zambrano, padre de la dinámica y ferviente educadora que regentaba la escuela de La Loma, Sacramento Zambrano y de la cual estaba prendado el joven amigo.

Los chismes sobre mis inquietudes bolcheviques y referente a la joven María del Rosario, la cual nunca estuvo cerca de mí, pues la veía apenas cuando salía a la huerta familiar, llegaron a la Supervisión Escolar, en Trujillo, a donde fui llamado, lo cual me preocupó mucho, casi que me desesperó; bien recuerdo que Félix Carrillo, el versado conductor del autubucito que cubría la ruta Mitón-Valera, notó mi inquietud y en la parada para el cafecito mañanero en Las Rancherías, más allá del Chejendé, desde donde comienza el descenso hacia la llanura de Monay, me dijo que qué me pasaba y le conté que yo no quería irme de Mitón, pero sospechaba que me iban a quitar el cargo, “Encomiéndate a Dios y a la Vírgen, y todo te saldrá bien” me expresó. Así fue que cuando el profesor Cortéz Pérez me reprendió por mis acciones políticas comunistoides, me acordé de don Andrés González, el Jefe Civil, y saqué el carnet que me acreditaba como inscrito en Copei, se lo pasé al gran educador, quién lo miró apenas y me preguntó luego que si era verdad que yo “ejercía de chamarrero” y le expresé que lo que hacía era colocar inyecciones a quien me necesitara y le expliqué, además, que era enfermero porque a enfermero también había aprendido con Efigenio Castellanos, mi padre.

Me citó para después del medio día y no tuve oportunidad de decirle que el autubucito que manejaba Félix pasaba por La Concepción de Pampanito a las cuatro de la tarde, cuando iba de regreso a Mitón. La espera fue una gratísima sorpresa: el Supervisor me mandó a la Gobernación, al Despacho del Dr. Parilli, Director de Sanidad y Asistente Social. Este me recibió con gran cordialidad, no me hizo preguntas de ningún género y me indicó que esperara el nombramiento de enfermero en Mitón. ¡Increíble sorpresa! Dos cargos a la vez, pero ello acarreaba un compromiso: llevarle un oficio a la colega Cantalicia Pichardo en el cual se le participaba que había sido reemplazada por mí en sus funciones de enfermería. Sudé frío y me entró una cierta inquietud por misión tan desagradable. A la siguiente mañana emprendí el regreso a Mitón. Me presenté ante la atractiva y bella colega y le hice entrega de la correspondencia. A ella no le preocupó en nada el asunto y me manifestó, con una dulce sonrisa llena de ironía, “muy bien… muy bien, le va a entregar la llave del dispensario el compadre Antonio”, que no era otro que mi amigo el Secretario de la Jefatura. Ya yo conocía el cuartico que servía de dispensario, situado debajo del Juzgado del Municipio, cuya sala la había transformado en dormitorio el sargento (retirado) del ejército Pedro Bastidas, quien había llegado al pueblo para ejercer de juez, pero resultó ser más belicoso que nadie, con gran valor personal, arriesgado y arbitrario.

En el dispensario había poca dotación de medicamentos y en una escapadita que me hice hasta Santa Ana de Trujillo, traje, de la botica de mi imparangonable papá, Quinina para los enfermos de paludismo, Quenopodio para desparasitar muchachitos barrigones y muchachitas barrigonas, Kavitin para las hemorragias, Etilfen para tranquilizar a los angustiados, gasa, algodón, yodo, mercurocromo, e inyectadoras ¡Cuánta generosidad la del boticario Efigenio Castellanos, quién sin tener recursos económicos se llenó de complacencia porque cada día me parecía más a él en su darse por entero a la comunidad. Cuando dos semanas después correspondió la visita al doctor, quién llegó de Chejendé, no le gustó mi decisión del surtido que tenía en un estante, como creo que no le había gustado mi nombramiento, pues había llegado a la casa de la colega Cantalicia. Me recriminó y me dijo que mi tarea era exclusivamente cumplir con sus indicaciones. Tenía toda la razón y le presenté excusas, pero seguí atendiendo a humildes habitantes que me pedían ayuda y el médico quién lo supo inmediatamente, fue excesivamente tolerante. Recuerdo que en su segunda o tercera actuación en Mitón tuvo trabajo el doctor, pues que enfermó una de las muchas hijas, bellas y lindas, de don Víctor Valera, viejo conversador muy ameno que sabía tantas historias de las gentes de mi pueblo, de Las Virtudes y de Bolivia que siempre tuve la sensación que si no era santanero, sí debían ser paisanos los padres o los abuelos. Bien, para ver a la paciente el doctor me manifestó que debía acompañarlo y así lo hice, más el joven galeno me obligó, con mucha prudencia, a que le llevara el maletín como si le diera pena recorrer la tierrosa calle con su implemento de trabajo a cuestas.

Caminamos al lado de don Víctor, pasamos por el monumento a la Santa Cruz de la Joya y llegamos al sitio ¿Casa alta, de zinc los techos y el nombre del lugar El Chorro, El Chorrito, La Aguada?, realmente ahora no lo visualizo en mi geografía espiritual. Don Víctor era también el padre de Ángel María Valera, con muy buen negocio en casa contigua a la de la niña Betsabé, pero menos comunicativo que su progenitor; seguidamente de su establecimiento estaba la casa de los Gabaldón que ocupaba don Andrés González y su familia y calle por medio la pulpería de un paisano de allá de mi pueblo, Crisóstomo Rodríguez, padre de Pedrito que creo que era blanco, muy blanco, cuya madre, la esposa del aludido pulpero, la señora Oliva, quien no parecía paisana, pero la cual hablaba, de vez en cuando, de los pomarrosales de La Arenita, en Santa Ana de Trujillo. No sé que relación había entre Crisóstomo y las fiestas patronales del 7 y 8 de agosto en homenaje a Santa Filomena, como no sé tampoco cuales eran los vínculos del viejo gigante aterrador- sólo por la estatura, pues era un San Francisco de Asís – llamado José de la Trinidad Semprun con la celebración de las otras fiestas patronales, las del papá del Niño Dios, la del carpintero San José, pero algo nos unía con estos símbolos de las celebraciones cristianas y apostólicas, así como también ese mismo algo los acercaba cuando se dañaba el motor de la energía eléctrica, que alumbraba el pueblo; constituían un equipo comunal para proceder a soluciones adecuadas, peso que no pocas veces, teníamos que pasar muchos días dándonos luz con velas esteáricas.

Al frente del negocio de Ángel María Valera estaba el caserón donde residía el Director de la Escuela, Pablo Luis Zárate, con su familia integrada por la servicial y humilde María y tres niños; aquellos serían bien pronto mi compadre y mi comadre, pues apadriné a Pablo hijo. A un lado vivía otra familia, muy del entorno de la niña Betsabé y donde Mercedes Gelvis Briceño encontró en un viejo baúl un libro pequeñito e inmenso que yo conocía ya, gracias a haberlo ojeado en mi pueblo en los anaqueles de la biblioteca doña Victoria Villegas Pacheco de Sánchez Pacheco, parienta de mi admirable, recia y piadosa Evangelina Villegas de Castellanos, mi madre. Me lo obsequió y creo que lo conservo: Dafni y Cloe, de Longo, novela pastoral de hace mil seiscientos años. Son tantas y tantas las satisfacciones y los recuerdos que escribiré más crónicas al respecto. Gran abrazo, amigo Rogelio Gil, Extensivo hasta tu familia, las mitoneras, los mitoneros y todos y todas aquellas personas que laboren allí o sean transeúntes. Bolivarianamente, RRC Caracas, 14/11/2008

Cerro Gordo ente Montañas y lomas.

rogeliogil 23/11/2008 @ 15:25

En un recorrido efectuado recientemente al sector de Cerro gordo, ubicado entre las montañitas y la loma de Mitón. Sitio conocido por sus historias y particularidades que hacen de este lugar muy atrayente. Pude notar con mucha extrañeza la soledad de la calle donde están ubicadas las viviendas de Salomón Linares y Euclides Vergel. Recuerdo cuando niño para mi era de especial interés ir a ese lugar, se sentía un ambiente muy alegré, muy frecuentado; con negocios prósperos y rodeado de fincas sembradas de café, se nota la diferencia al ver cerrada la casa que sirvió de morada al Sr. Salomón Linares, hombre trabajador, fiel representante de la gente de mi pueblo, personaje recordado por su aporte al desarrollo económico del pueblo de Mitón.

La casa de los vergel dirigida por otro insustituible trabajador como lo es el Sr. Euclides Vergel acompañado de su esposa la Sra. Carmen de Vergel, aunque habitada tampoco es la misma, visitar esa casa era precisamente como entrar a un “vergel” lleno rosas, pues sus hijas se caracterizaban por ser muy jóvenes, amables y hermosa; en el pueblo comentan que en la actualidad, aun mantienen ese encanto jovial a pesar de los años. Con particular referencia recuerdo a su hijo Domingo, estudiaba él en la escuela con uno o dos grados avanzados al mío, su hermana, mi maestra Graciela (Chela) daba el grado primero en la nueva sede del plantel Roberto Gabaldón Iragorry, y fue su inocente e infantil relación de noviazgo con Carmen Dolores, unas de los primeros y pocos romances que observe en mi añorado recorrido por la escuela primaria finalizado por allá en 1972.

Fueron pilar fundamental en la fundación y desarrollo de este sector familias como: Ferrini, Perdomo, Gil, Rodríguez, el Sr. Cristóbal no recuerdo su apellido, que unida a las anteriores mencionada, aun mantienen raíces en este lugar. Las calles del sector se ven asfaltadas y cuidadas algo muy importante que note es la construcción de la nueva escuela, baje por la calle que esta al lado de la misma, y aproveche para efectuar una visita improvisada en la casa de la familia Gil, fui recibido juntos a mis acompañantes con mucha amabilidad por la Sra. Rosa y sus hijas, hace poco tiempo falleció su esposo Juan María Gil, hombre muy conocido en el pueblo, fundador de este sector, los hijos que conozco: Elide Gil Montilla fue prefecta del pueblo; Valentín, Bartola (+) y Ernesto Gil, siendo el ultimo nombrado, mi compañero de estudio, salimos juntos de sexto grado, y nunca mas lo he visto a pesar que ambos con regularidad visitamos el pueblo.

Hace unos meses recibí un comentario dirigido al blog, enviado precisamente por Valentín Gil, muy emotivo, enviaba sus apreciaciones a la pagina, recuerdo en su escrito el nombre de personajes del sector como Chico la perra, Tocho, Eucliditos y Chavela; describía una anécdota relacionado con su papa, cuando le toco una noche perseguir a “la llorona” con un machete, a la ves que iba profiriendo un lenguaje soez para espantarla, también con mucho orgullo afirman ser ellos los primeros en el pueblo en adquirir un televisor, un radio de pilas y un buen macho de carga y silla.
Calle de Cerro Gordo
Calles y viviendas de Cerro Gordo
Escuela de Cerro Gordo
La grafica corresponde a una vista de la escuela de Cerro Gordo.
Casa de Salomon Linares.
Una vista de la casa donde habito Salomón Linares.
Casa de Euclides Vergel
Casa de la familia Vergel en Cerro Gordo.
Casa de la familia Perdomo
Calle principal de Cerro Gordo, al fondo casa de la familia Perdomo.
Señora Rosa Gil.
La señora Rosa Gil en compañía de nietos y amigos, en su casa ubicada en el sector de Cerro Gordo.
La señora Carmen de Vergel.
La señora Carmen de Vergel con las nietas de Arturo Vergel y Carmen Montilla.
Euclides Vergel.
El señor Euclides Vergel, con sus nietos Felipe y el extrovertido Rodrigo, ambos hijos de Arturo Vergel y Carmen Montilla.

Mi estadía en el pueblo de Mitón (1ra. Parte)

rogeliogil 20/11/2008 @ 23:46

Crónicas de Mitón
Por el escritor Rafael Ramón Castellanos.

Llegué a Mitón el 15 de enero de 1949 y me hospedé en casa del educador Pablo Luis Zárate, quien era el Director de la Escuela, personaje popular e idóneo que disfrutaba de hacer pregón de su color bastante oscuro. Mis primeros amigos fueron Modesto Román, hombre recio, con un valor a toda prueba; don Andrés González y toda su familia; la señora Leonor Román, viuda de Valera, con sus hijas Aminda y Carmen y sus hijos José Miguel? y Heber Valera Román; allí hacía las tres comidas diarias al igual que otros comensales; Rafael Calderón, el viejo, su esposa y sus hijos Rafael, Pedro Régulo, Etelvina y la menor, Aída? Por cierto que Etelvina quiso enseñarme a bailar sin haber podido lograr su objetivo, pues que no fui favorecido con buen oído musical.

Mis inclinaciones de romántico campesino fijaron la mirada en la joven María del Rosario Arráiz, lo que me causó serios problemas con la dueña, ama o protectora de la niña, ya que movió los resortes de sus amistades para sacarme del cargo de maestro de la Escuela Federal Graduada “Roberto Gabaldón Irragory”, lo cual no logró sino más bien la sustituí, en su otro cargo de enfermera del dispensario del pueblo, pues era, además, dinámica educadora, bella y gentil. Yo sabía poner inyecciones, suturar heridas y los elementales mecanismos del caso, tal como aplicar vacunas, así como usar algunos medicamentos calmantes, pues el médico despachaba en Chejendé y acudía a Mitón cada quince o veintiún días.

El Director de plantel, Pablo Luís Zárate, me llamó una mañana, muy preocupado porque alguien había llevado al pueblo un periódico de Valera denominado Crisol, correspondiente al mes de enero de 1948 y allí aparecía mi nombre en una noticia desde Boconó en la cual me felicitaban por mi actividad comunitaria y como integrante de la juventud comunista. No podía negar lo escrito en esa columna de dicho semanario y no atiné a darle al colega Zárate una satisfacción al respecto. En la noche llegué de visitante a casa de don Andrés González, el Jefe Civil, con quién había hecho amistad a primera vista porque se me parecía mucho a don Rafael Antonio Pérez, un médico sin título que de Pampán iba a Santa Ana a ver enfermos y a curarlos; me alarmé cuando me llamó hacia un ventilado corredor detrás de la sala y me dijo “¿Qué le parece? quieren maestro Castellanos sacarlo del pueblo; muchachas hay muchas y es mejor que deje de andar mirando a la niña María Rosario, pues la comadre Cantalicia es muy delicada”.

Traté de hacerle a don Andrés algunas consideraciones sobre el asunto para mí no tenía importancia, pues había tantas muchachas agradables en el pueblo, pero no concreté nada porque me tenía muy conturbado lo que me había planteado el Director Zárate y comencé a contarle al señor Jefe Civil, quien me cortó al instante para decirme que ya le habían mostrado el periódico Crisol y que él tenía una solución salomónica, que me inscribiera en Copei y así se acabaría el rumor en cuanto a que iban a pedir mi destitución. De su casa salí con carnet verde. Al Director y amigo Zárate no pude dejar de narrarle lo acontecido; fue a la hora del recreo del siguiente día: “Uy – me dijo – eso está peor que lo otro, qué irá a pensar Cantalicia”. No hablamos más ni de uno ni de otro caso. Las clases, la diversión y mis poemas fueron el gran sedante.

Al poco tiempo se ampliaron mis contactos y formé un equipo de béisbol del cual hacíamos dos bandos y jugábamos, incómodamente en la plaza, pues el declive era muy acentuado hacia la parte de la casa del señor José Trinidad Semprún, pero de allí salimos a un terreno atrás de la escuela, pero a la derecha del camino que conduce del pueblo para La Montaña, La Loma, Bolivia, Las Virtudes y Santa Ana; allí practicábamos y jugábamos los domingos, pero don Andrés González dejó de ser Jefe Civil y lo sustituyó don Enrique Gásperi, quién prohibió el juego de béisbol en ese sitio y me hizo llamar “a su despacho” para amenazarme si continuaba con esas prácticas. Recuerdo que vinieron a acompañarme a la citación los alumnos Omar y Adolfo Vergara, Esteban Palma, y Humberto que vivía entre El Peonío y La Joya y del cual, no se porqué, olvidé su apellido a pesar de ser compañero de excursiones por el campo. He de decir, que estos muchachos y algunas de las damas alumnas, eran para mí algo así como condiscípulos más que alumnos y alumnas, pues cuando llegué al pueblo, tenía de edad 17 años, 5 meses y 8 días.

Qué odisea, fue aquella que libré con el admirado profesor Antonio Cortés Pérez, Supervisor Escolar del Estado Trujillo, para que me nombrara, pese a que desde 1946 yo era maestro alfabetizador y luego maestro de aula en el Centro de Alfabetización “Félix Berbecí Pérez” en Boconó. Ya tendré oportunidad de relatar los acontecimientos, pues el joven bachiller que venía del Colegio Federal de Boconó era, además de menor de edad, un participante político extremista que había recibido adoctrinamiento casi familiar de los médicos Humberto González Albano, en Santa Ana, y Héctor Anzola Espinoza en Boconó, así como del ex trabajador petrolero Patricio Valero.

Me he extendido en un preámbulo de evocación después de haber leído las apreciaciones de Aída Vergara, Jesús Valera, Gledys Infante, Alejandro Gil y especialmente Omar Vergara, de cuyo humilde hogar y de su familia tengo vivo el espíritu comunal y el pocillo de peltre para el café, en la cocina, y de la sonrisa pícara y maliciosa de Adolfo, su hermano, que juntos ellos dos, mi hermano Pedro, quien fue a visitarme al pueblo y el suscrito, con otros más bajamos un domingo a un sancochito por allá más hacia el sur de La Callecita, lugar donde estaban las casas de los Perdomo y de los Patiarroy y muy cerca de la del catire Blas Infante.

Cómo recuerdo aquellos palos de miche, que para todos creo que eran los primeros y el desarrollo de una borrachera que nos afectó el ágape porque mi hermano sacó a relucir un cuchillito, que no era nada extraño en mi tierra natal y nos costó mucho neutralizarlo, a pesar de la garra muscular de Omar. No digo nada, por ahora, de mi compañero entrañable Pedro Régulo Calderón porque ya tendré oportunidad de hacer, una crónica sobre él, su familia, sus aventuras y su partida de Mitón sin despedida alguna y sin causas aparentes.

Cómo recuerdo también a Carmen Cáceres, su tío Luis, su mamá y sus tías; de ella supe que se desempeñaba como enfermera en el pueblo de La Cejita a donde acudí por allá por el año 1994 a visitarla, pero sin suerte de dar con su persona. Qué grato sería que para el 15 de enero del 2009 pudiéramos hacer una tenida cívico cultural en Mitón, con ciertos visos de retorno. Yo aprovecharía para conmemorar los sesenta años de mi iniciación como docente de escuela graduada, poeta, investigador de la historia, novelista y HOMBRE, que es la única gran profesión que no nos la brinda la universidad.

Seguiré evocando al calor del recuerdo de aquella Escuela Federal Graduada “Roberto Gabaldón Iragorry”, personaje del cual hablé en 1961 en Asunción del Paraguay, en un homenaje a su hijo, el embajador y doctor en medicina Francisco Gabaldón Mazzarri, quien terminaba su misión y a quien sustituí, interinamente, por dos años, del 15 de enero de 1960 al 15 de enero de 1962, cuando fui destituido por ya no tener el respaldo oficial del doctor Ignacio Luís Arcaya, quien en gesto notable había renunciado al cargo de Ministro de Relaciones Exteriores.
Bolivarianamente, RRC Caracas, 14/11/2008

Casa del balcón.
En la grafica del año 1952, observamos la casa de los balcones ubicada en la calle comercio, propiedad de la niña Betsabé Briceño. En este lugar fue huésped Rafael Ramón Castellanos en la época que ejercía como educador en el pueblo de Mitón.

Los higuerones presente.

rogeliogil 30/10/2008 @ 02:29

En el pasado el camino de los higuerones era el paso obligado para las personas que transitaban hacia el sector de mitimbis y el pueblo de Torococo respectivamente, este localidad de Mitón tiene sus limites entrando por la vía de la Gloria, abarcando todo la superficie entre el zanjón chiquito y el de “la yaya” que limita con Mitimbis, bajando por el camino del claro hasta llegar a la carretera asfaltada en Jalisco. Muchas familias habitaron este sector, actualmente solo existe pisos o muros de piedras como evidencia que en cierta época vivieron allí. Los higuerones no ha cambiado mucho, sus caminos apenas si lo han ampliado, en tiempo de lluvia es difícil el acceso en vehiculo, solo la entrada desde la gloria cuenta con pocos metros de caminerías hasta un numero reducido de casas, el suministro de agua por tubería llega directamente del dique de San José y el servicio de electricidad para el sector data desde 1990 aproximadamente.

Los nombres de algunas familias que habitaron el sector en el pasado fueron las siguientes: Felicia Román junto a sus hija Teresa y Jacinta, Josefa Delgado y Alejandrina Andrade sus casas estaban ubicada en el potrero por la piedra de los aguacates, Florencio Arteaga, la Sra. Sebastiana, familia Araujo ubicado frente a la residencia de Romelia Gil, en esta casa siempre hubo un negocio, todas estas familias vivían por el camino vía a mitimbis. Por el sendero que conduce vía al claro, tenia residencia el Sr. Calixto Soto, también había otra llamada “la casa blanca” donde vivieron varias familias, este sector era conocido en el pueblo por la construcción de hornos para sacar cal y las haciendas de café. También había otra vivienda denominada la casa de zinc, coincidiendo este nombre con otra vivienda que existió también durante muchos años en el sector de mitimbis. En la actualidad vive en ese lugar la Sra. Romelia Macias, allí tuvo domicilió también Antonio Méndez, Aníbal Gil con Josefa Valera y Teofilo leal.

En la actualidad hay un grupo de familias que viven en el sector, estas viviendas han pasado de generación en generación, algunas son: Juan, Francisco y Candida Perdomo hijos de Miguel y Ercilia de Perdomo, Giovanni Flores antes allí vivieron sus abuelos Generina flores y Candelario Valera; Valentín Bermúdez, Alejandro Gil, Elsi Frías anteriormente vivió Rafael Gil y María anunciación de Gil, Alirio Bermúdez y su esposa Gladys Bravo antes vivió la familia Aníbal y Lucia de Gil, Gregorio Palma construyo en el lugar donde vivió los Araujo, María Romelia Gil fabrico en el mismo sitio donde estaba la casa vieja, en este lugar vivió también la familia del Sr. Ángel Frías.

Las familias constituidas por Gonzalo-Claribel de Gil, Darío-Elizabeth de Gil, Dulce frías-Alexander frías y Mary flores son relativamente nuevas, como también un pequeño grupo de casas construidas en el sector por maracuchos.

Camino de lo higuerones
Vista del camino hacia el sector de los higuerones.
El zanjón del Urí.
El zanjón del urí de los higuerones de Mitón
Casa de la familia Flores y Perdomo.
Casas de la familia Flores y Perdomo de los higuerones.
camino hacia Mitimbis
Estado en que se encuentra el camino viá a Mitimbis.
Casa vieja de la famila Bermúdez.
Vista de la casa vieja de la familia Bermúdez en los higuerones.
Casa de Lucia Gil.
Al fondo se observa la casa de la Sra. Lucia Gil(+), en la actualidad habitada por Alirio Bermúdez.
Valentin Bermúdez
Valentin Bermúdez habitante del sector los higuerones.
Romelia Gil y Alirio Bermúdez habitantes del sector de los higuerones.
Romelia Gil y Alirio Bermúdez vecinos del sector.

La Piaña de la joya.

rogeliogil 24/10/2008 @ 00:21

En mitón hay una pequeña plaza llamado la Piaña, existe desde hace 86 años aproximadamente, fue construida por el Sr. Miguel Zambrano y Esteban Palma, ubicada en el sector la joya. Al principio estaba formada por una cruz de madera y su redondel de escaños de cemento que sirven de asiento para la gente que allí se reúne, en el año de 1972 fue reformada a su apariencia actual por el entonces alcalde Nixón Montilla.

La Piaña ha sido por tradición el sitio de tertulia de las primeras familias que se congregaron en este sector: Querales, Amaya, Zambrano, Román, Ferrini, Briceño, Cordero, Palma, Linares y Valera, en este lugar se acostumbra en el mes de marzo efectuar el velorio de la cruz. También al fondo de esta pequeña plaza esta ubicado un bolo de palo que ya no usan, pero sirvió durante años como lugar de esparcimiento a mitoneros y visitantes.

Lugareños que en la actualidad frecuentan la Piaña como: Ramón Perdomo junto a su esposa, Checame Linares, los hermanos Evaristo, Jacobo, José, Efraín y Heriberto Cañizalez entre otros, recuerdan con añoranza las cabalgatas que se hacían en el sector, patrocinadas por Pedro Perdomo(+) en los tiempos de las fiestas patronales precisamente partían desde la Piaña hasta la plaza Bolívar.

Otras vivencias era la lectura del testamento de Judas Iscariote que se hacia en los escaños de la plaza por tiempos de diciembre, grupo de personas que llegaban en bestias y se reunían aquí para efectuar compras de víveres en los negocios, las apuestas que se hacían en el bolo y en general la gente del pueblo que los fines de semana llegaban a consumir licor, en aquellos tiempos habían dos expendios de licores en la joya.
la piaña en la joya
Una vista de la piaña ubicada en la joya de Mitón.
grupo de personas en la piaña.
Grupo de personas reunidas en la piaña

Las Pulperías.

rogeliogil 12/10/2008 @ 17:09

carrito de supermercadoCuando vamos de compra a un supermercado, no pensamos en el antecedente de estos establecimientos indispensables para la vida cotidiana. El supermercado tiene su origen en los mercados persas y fenicios implantados por los árabes.
A la llegada de la conquista a America, los españoles trajeron la influencia árabe o Zoco que consistía en la venta de comidas, telas, especias asiáticas, mirra e incencios, este a su vez se fusiono con los pianti que provenía de los mercados aztecas y precolombinos. Así surge la pulpería siendo este el precursor de las bodegas, abastos y supermercados. Los primeros pulperos fueron los canarios y los pesos y las medidas que se usaban para la época eran de origen árabe como el “almud o la fanega”, una medida conocida por los criollos era la totuma, era común escuchar entre los pobladores …déme una totuma de aguardiente.

Las pulperías acostumbraban a utilizar las trojas para el almacenamiento de alimentos, la troja era construida en la parte alta del establecimiento y su acceso era con una escalera, se construían de madera fuerte, debido a que tenia que soportar grandes pesos como las fanegas de café, de papelón (Panela), pescado salado, granos entre otros. Los indígenas las construían tipo palafitos echas de madera y bejucos con espinas, para evitar el acceso de los incestos y se comieran los alimentos almacenados. En algunos de los negocios que todavía existen en el pueblo de mitón, a la entada del mismo, podemos observar una escalerita que comunica a la troja, estas ya no son usadas para almacenar alimentos, allí guardan herramientas y equipos de trabajo para la agricultura y recolección de café.

Otro sistema de peso usado en las pulperías era la romana, adoptado en Hispania durante el imperio Romano, un artefacto que aun hoy se utiliza. En el negocio de Juan Bautista Valera en la joya hay una romana muy vieja, pero todavía sirve y la utilizan para pesar el café y el maíz por sacos. Otro método usado eran Las ñapas esta costumbre es de origen Mesuárabe, los árabes la utilizaban como complemento o regalo, esta modalidad fue adoptada por los españoles y la trajeron a America. Nuestros indígenas no la conocían , luego la adoptaron como a un estimulo a los clientes . Los pulperos de antaño ingeniaron la forma de retener el cliente, e insertaron más que todos a los muchachos el sistema del frutero. En mi pueblo esta modalidad no se quedo atrás, para los años 70 todavía se practicaba esta particularidad (ver post los fruteros en la categoria cultura y tradiciones de este blog).

La condición de fiar es una desinencia de confiar, para la época la palabra valía mucho, se usaba el fiador, era el hombre que tenia posición y servia de respaldo, su palabra era mas importante que el dinero; era la garantía para la persona que fiara no le quedara mal. Los pulperos llevaban su cuenta en un cuadernito con la contabilidad, los que no sabían leer dibujaban en las paredes signos y rayitas para lleva sus deudas, nuestros indios tampoco usaban cuadernos para anotar las deudas, sin embargo se ha encontrado algunos jeroglíficos que pudiera haber sido símbolos de deudas.
Los primeros pulperos de mi pueblo que se tenga referencia, aparecieron en el año de 1922 los nombres de los dueños de estas pulperías fueron: Juan Bautista Mejías, Crisanto Amaya y Francisco Velasco, hoy sin vigencia.
Lectura recomendada: Historia de la pulpería en Venezuela.
Autor: Rafael Ramón Castellanos

Aspecto de una troja.
En la foto se observa la estructura de una troja con base de madera, fabricada en el negocio de Juan Bautista Valera, ubicado en el sector la joya de Mitón.

Modismos y expresiones Trujillanas (Post activo)

rogeliogil 04/10/2008 @ 21:18

Post Activo: Al contenido de este post, con frecuencia se le agrega nueva información.

Redacción Pedro Regulo Calderón.
Así hablamos en Mitón y nos entendemos:

Búhos

“Ah ..Rigor”: .....Expresión de sentimiento y conformidad.
“Ah.. diantre”: .....Admiración por algo muy especial ocurrida a una persona y contado a otra.
“ah.. diablo: .....Admiración (parecida a Ah.. diantre).
“Amancebao”: .....Hombre o mujer que viven unidos sin casarse por las leyes.
“Bolon”: .....Café cerrero sin azúcar o sin panela, por lo regular se toma en jícara.
“Burro Negro”: .....Aquel que apuesta dinero en un juego, sin tenerlo, porque al perdedor, esta echando el burro negro”…. al otro que fue el ganador.
“Changos”: .....La ropa dominguera, la mejorcita, aquella que uno tiene para salir decentemente.
“Chupita”: .....Es el colibrí que chupa el néctar de las flores.
“Cascajo”: .....Un pedazo de terrón malo. Una tierra poca productiva.
“Eco le cual”: .....Muy bien acertado. Lo que se aprueba de boca.
“Persogo”: .....Tres o mas frutas juntas en una misma rama.
“Puto”: .....Planta muy útil de hojas grandes que nace en macoya. Las varas cortadas y secas del puto, sirven para construir viviendas campesinas. Para conocer esta planta visitar el filo de Mitón donde nace en campo despejado y arenoso.
“Pica- jui”: .....Animal que pica y huye, se refiere a personas muy tremendas.
“Goterones”:..... Gotas de lluvia fuertes anunciando que viene un aguacero. Ahora se le dice un palo de agua.
“Lora”: .....Una roncha grande en la pierna, que supura y tarda en curarse.
“Obrar”: .....Dar del cuerpo. Hacer pupu.
“Raygana”: .....Pequeña planta resistente de tallitos delgados y hojas pequeñitas. Da muchas fruticas rojas muy agradables, nace en terrenos arenosos del filo mitonence.
“Quiliche”: .....Agujero muy pequeño de una holla o taza de cocina. El Sr. Julián Gratérol, era curioso en tapar los “quiliches”.
*Palabras agregadas por Rogelio Gil
“Tántico/a”: ..... Se refiere a poquito. “Regáleme tantica agua”
“Faldiquera”: ..... Bolsillo del pantalón
“Chácara”: ..... Cartera de hombre.
“Majinsa”: ..... Pegarle, echar cuero, castigar
“Agito”: ..... Diarrea,flojo,aguado.
“Fajao”: ..... Pegar con una correa, “le dieron un fajao”.
“Arrojadera”: ..... Vomito continuo.
"Picar una Troya": ..... Iniciar un juego con trompos.
“Masapolo”: ..... Darle al trompo para rajarlo, con otro trompo de punta larga y puntiaguda.
“Motilar”: ..... Corte de cabello.
“Bicicletero”: ..... Ciclista. Que monta una bicicleta.
“Cirindo”:..... Perro callejero, sin pedigree.
“Furungo/a”: ..... Hombre o mujer de piel blanca proveniente del extranjero.
“Manpleto”: ..... Persona malcriada, de poco fundamento.
“Carriel”: .... Cartera de mujer con asa.
“Tuturuto/ta”:.... Tonto, persona con problemas mentales menores.
“Antiparras”: .... Anteojos. Gafas, Lentes.
“Pataeperro”: .... Sardinas en lata.
"Escuelero/s": .... Estudiantes de la escuela primaria.

Recordando los maestros de mi pueblo.

rogeliogil 11/09/2008 @ 02:40

Grupo escolar Roberto Gabaldón Iragorry.
Foto tomada en agosto de este año, una vista del plantel Roberto Gabaldón Iragorry de Mitón.

Comienza un nuevo año escolar, los maestros y maestras del pueblo se preparan para iniciar sus actividades el 15 de septiembre , momento propicio para recordar nombres de algunos educadores, que han contribuido en la formación académica inicial de la mayoría de las personas que nacieron en mi pueblo de Mitón, claro esta que colocar con exactitud cada nombre y secuencia no es fácil, porque en nuestro pueblo nunca se llevo un registro, sin embargo podemos empezar por la primera escuela creada en Mitón que estaba destinada a darle educación solamente a varones por lo tanto se le dio el nombre de escuela federal de varones registrada por Don Eustaquio Torres, sabemos que fue clausurada en 1916 por causas ignoradas. Fue entonces cuando Don Roberto Gabaldón, fundo una escuela particular ese mismo año y escogió como director al renombrado maestro colombiano Aurelio Uribe procedente de la Concepción.

Por el año de 1930 se crea la escuela federal número 941, para señoritas, siendo su primera maestra Rafaela Graterol oriunda de Carache, le siguen Romelia Ramos, Clotilde de Yépez y Cantalicia Pichardo. Años después se gradúa la escuela bajo la supervisión del profesor Juan canelón Cestary (Trujillo) y se le asigna el oponimo de escuela nacional Roberto Gabaldón Iragorry, ejerciendo la dirección el profesor José Godoy Graterol; acompañados por los maestros: Pablo Luis Zárate, Omaira Gaspery, Rafael Ramón Castellano (Santa Ana), Pedro Regulo Calderón, La niña Dilia Marquez (Chejende), Zoraida Carrillo (Torococo), Sacramento Zambrano, Olga Luna (Chejende), Carmen Marin (Torococo), Altagracia Terán (Primera mujer de religión evangélica en llegar al pueblo), Los esposos Tulio Antonio Lovera y Porcia de Lovera (Santa Bárbara del Zulia), Arnoldo Núñez, Esther Valera (Santa Ana), Felipe Palma, Alberto Escalona.

Para el año de 1968 se inaugura la sede del plantel donde funciona actualmente, desde entonces dirigida por el profesor Arcadio Luque, fue precisamente en esta fecha donde este servidor inicio estudios de primaria junto a un grupo de alumnos, que logramos finalizar los estudios de 6to. Grado en el año 1972, los maestros para la época eran los siguientes:

*Graciela Vergel: Maestra de 1er Grado, recuerdo que empezó a darnos clases en el plantel viejo ubicado en el filo, y a mitad de curso nos mudamos al nuevo plantel ubicado frente a la casa de la Doña Cantalicia, la maestra Chela como le decíamos todos, la recordamos como una mujer joven, alegre y cariñosa, nació en Mitón y vivía en aquella oportunidad en Cerro Gordo, hija de Euclides Vergel. Trabajo durante años en la escuela, se jubilo y en la actualidad vive en Valera.

*Rosa Gonzalez de Godoy: Maestra de 2do.Grado, La recordamos como una maestra de contextura delgada, de piel blanca, muy elegante pero un poco estricta. Nativa de Trujillo y solo permanecía en Mitón durante las actividades de trabajo. Se jubilo trabajando en el plantel, en la actualidad vive en Barquisimeto.

*Ruth Álvarez: Maestra de 4to. Grado, se caracterizaba por tener un carácter fuerte pero también era muy compresible y colaboradora, vivía en Torococo, mi paisana y también educadora Zoraida Cáceres nos indico que la maestra se jubilo en una escuela de Pampanito y en la actualidad vive en Valera.

*Alcira Castillo:Maestra de 5to Grado, se recuerda como una maestra cariñosa y compresiva, nació en Carache, desarrollo su actividad profesional en la escuela durante muchos años, tiempo después en Carache hasta su jubilación, para luego residenciarse en su pueblo natal donde vive en la actualidad con su esposo e hijos.

*Dolores Rodríguez de Núñez: Maestra de 6to. Grado, muy recordada por todos nosotros, de carácter un poco fuerte, muy elegante (si no observen la foto del blog donde aparece con nosotros en sexto grado), esposa de otro reconocido maestro como lo fue Arnoldo Núñez, quien murió trágicamente en un accidente Vial en la carretera vía Torococo, nacida en Mitón, sus padres Crisóstomo Rodríguez y María Oliva Márquez de Rodríguez, todos sus hijos nacieron en mitón y al igual que sus padres nunca abandonaron el pueblo. En la actualidad vive en el sector la Gloria, el contacto con ella es continuo siempre muy colaboradora, atenta y dispuesta a conversar con todo lo relacionado a la vivencia de nuestro pueblo.

*Arcadio Luque: Director del plantel y maestro de 3er. Grado, fue maestro y luego director, muy querido por los alumnos de nuestra generación se le recuerda como un maestro disciplinado y preocupado por los alumnos y el plantel, con frecuencia se veía conversando con los padres y representantes que para la época eran renuente a concurrir a las reuniones de padres y representantes, en la actualidad es un maestro jubilado vive en Chejende su pueblo natal y se dedica a la cría y venta de ganado.
Educadores como: Alida Núñez (Torococo), Esperanza Benítez, Vilma González (directora) nacida en Bocono, Jesús Cañizalez, Maritza Barreto de Gil y el maestro Demetrio, aparecen como sucesores de los maestros antes mencionados a medida que estos tomaron su jubilación.

Adicional al plantel Roberto Gabaldón Iragorry funcionan dos escuelas en el pueblo, la primera ubicada en el sector de Cerro Gordo, este plantel funciona desde el año 1953 y fue fundada por Rosalía Terán. La escuela inicio sus actividades en la casa de Salomón Linares, en el año de 1970 fue construida la escuela R2 en terreno donado por el Sr. Salomón linares, finalmente fue derribada y construida una nueva en el mismo local que funcionaba la anterior en enero del 2004, los nombres de algunos educadores de ese colegio son: filadelfa Rodríguez (Jubilada) vive en Torococo, Neli Caceres(Se jubilo en una escuela de Flor de Patria), Leída Morillo de Flores, Rosa Gil y Lusmira Andrade.

La otra escuela esta ubicada en el sector Mitimbis, este grupo escolar empezó a funcionar por el año de 1954, su inicio fue en la casa de Gonzalo Duran, luego en la casa de Ángel frías, también por muchos años en la casa de Carlos Delgado, finalmente a esta escuela la ubicaron una pequeña sede que construyeron cerca de la casa de Gonzalo Duran. Los nombres de algunos de sus maestros son Dinaura Salas (1960 a 1972), Carmen Bravo (1972 a 1979) , Dilcia Perdomo (1979 A 1985) y Rosa Gil (1985 A 1998), en el presente funciona solo como centro electoral debido a que no tiene maestro asignado y tambien por la baja matricula.

En la actualidad el plantel Roberto Gabaldón Iragorry, muestra una fachada muy bonita, han mejorado su estructura, recién pintado, con nuevos salones y acondicionados los anteriores, dotados de equipos de computadoras y un personal técnico y administrativo preparado para acompañar a los maestros en su difícil pero digna profesión de educar.
Algunos de sus nombres son:
Maritza Valenzuela, Eladio Rojos (Trujillo), Isaira Bravo, Oscar Andrade, Eumeli caldera, Elizabeth de Flores (de los silos de monay), Alicia Bravo (Chejende), Alicia Mendoza (Trujillo), Yeini Perdomo (Trujillo), Aidé Castellano (Pampan), Luis Pernalete (Chejende), Leoncio Valera y Auxiliadora Flores de Cañizalez directora del plantel.
Personal Administrativo: Norma Flores
Personal de Mantenimiento: Carmen Motilla, Arnoldo Palma, Gladis Alvarado, Nereida Andrade, Eglis Valera, Maritza Valenzuela y Concilio Duran.
Personal de comedor: Dulce Frías y Dulce Palma.

Finalmente quisiera destacar los nombres de un grupo de maestros nativos de Mitón, que ejercen o ejercieron actividades en otros pueblo del estado Trujillo:

Eleazar Frías (Jubilado trabajo en la escuela del pantano en Bolivia) vive en Mitimbis, Orlando Cañizalez (Trabaja en Chejende), Felipe Cañizalez (jubilado hasta hace poco trabajo en Torococo), Rafael Ángel Cañizales (trabaja en Mogoton), Arnoldo Flores (jubilado trabajo en San Felipe), Ana Victoria Luque (Jubilada trabajo en San Felipe) y vive en Mitimbis, Valentín Bermúdez trabaja en Maracay, Rosario Bermúdez labora en Chejende, Fernando Mejias (jubilado trabajo en Cuicas) y vive en Barquisimeto, Bartola Gil+, Elba Amaya (Chivacoa - Yaracuy), Olga Velazco, Perfecto Caceres (+) se jubilo como supervisor de la zona de Trujillo, Alfredo Nuñez, Reina Barreto (Maracaibo), Ana Barreto (Maracaibo), Manolo Roman (Profesor Universitario), Belkis Salcedo, Violeta Caldera, Hema Caldera, Ramón A. Benitez, Ana Julia Rodriguez (Jubilada trabajo en Cuicas, Monay y Trujillo) vive en Trujillo, Jose la Paz Pineda, Mirian Milena cañizalez, Romelia Cañizalez, Odulio Parra, Esperanza Coromoto Valera Ferrini (Barquisimeto), Miguel Palma (Laboro en Bolivia y Pampan), Zoraida Caceres (Inicio en Trujillo, en la actualidad labora en Barquisimeto), Yolanda Vergel, Eddi Vergel, Eve Rosa Vergel.
Nota: Reconozco que en esta reseña "seguro" faltan nombres de muchos maestros, agradecería enormemente su colaboración para agregar nombres faltantes y así asegurarnos completar esta lista de profesionales de la educación, gracias.
Fotografía de algunos maestros del pueblo.
Maestro Aurelio Uribe - UP

El maestro Aurelio Uribe uno de los primeros maestros del pueblo, aparece rodeado de un grupo de estudiantes de la época.

Mestra Dolores de Nuñez
Foto tomada en el año 1972, Maestra Dolores de Nuñez.

Mestra Dolores de Nuñez II
Maestra María Dolores de Núñez, foto tomada en agosto de este año en la procesión de Santa Filomena.
Dignaura Aguiar de Muñoz
Dignaura Aguiar de Muñoz, fue maestra en San Felipe y Bolivia.
Maestras del pueblo.
Foto tomado en el 1987, Leída Morillo (Izq.) actualmente trabaja en la escuela de Cerro Gordo a su lado Auxiliadora Flores, directora vigente del Plantel Roberto Gabaldón Iragorry.
Rosa Gil.
La maestra Rosa Gil, laboro al principio en la escuela de Mitimbis en la actualidad trabaja en la escuela de Cerro Gordo.
Orlando Cañizalez
Orlando Cañizalez, labora en el pueblo de Chejende.
Felipe Cañizalez
Felipe Cañizalez maestro jubilado.
Sede escuela de Mitimbis
Foto enviada por Elean Frías: Escuela de Mitimbis, sede donde funciona en la actualidad.
Maestra Chela
La maestra Graciela vergel (Chela) año 1970.


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