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El vendedor de santos.

Pedro Regulo Calderón(Dedico la presente anécdota a: José Benito Graterol)
Por: Pedro Regulo Calderón.
Un día se acerco un ambulante vendedor de santos en la casa de la señora Juanita en Mitón. Traía a cuestas un pesado costal lleno de cuadros con diferentes imágenes de santos: San Mateo, San Ignacio, San José, Santo Domingo, Santa Filomena, San Juan, Santa Clara, San Cipriano, San Judas Tadeo y otros. Además de estos cuadros o estampas montadas en cartón y vidrio; vendía también pesadas imágenes en bultos, hechos de yeso y madera, muy bien decoradas; figurando en el grupo: la Virgen del Carmen, San Benito, El doctor José Gregorio Hernández, Santa Rita, Santa Juana, San Rafael y San Marcos de León. A la señora Juanita le gustaron todos, pero mucho más se encariño con la imagen de San Benito. Ese santo negro, fiestero y milagroso que con frecuencia recorre pueblos y aldeas Trujillanas, acompañado de sus alegres y aplaudidos vasallos.
Lo bailan al compás de tambores:
Tan, taran tan tan¡
Tan, taran tan tan¡
Tan, taran tan tan.

Este San Benito era una replica del San Benito de las piedras, el buen vecino de estas tierras caracheras en las dimensiones de la Candelaria, donde se le rinde culto. El vendedor se tranzo en el negocio con la señora Juanita para venderle el negrito milagroso, pero había un problema; Había que esperar el regreso a casa del señor Julián, su esposo, quien a la 3 de la tarde se suponía en una finca de la quebrada del corral y según ella, regresaría como a las 5 y media. El vendedor de santos acepto esperar el regreso del señor Julián, para que diera su consentimiento en la compre del santo, pues en todo el día, no había hecho ninguna venta. Doña Juanita estaba casi segura de que su esposo le apoyaría en la compra; pues San Benito estaba muy bien confeccionado y además quería tenerlo porque llevaba el nombre, el segundo nombre de su querido hijo José.

Sonaron las 4, las 4 y media. Las 5, las 5 y media y Julián sin aparecer. Por fin faltando 20 minutos para las 6, hizo su aparición en las calles las queseras del medio. Paso pausadamente por el frente de mi casa, arriando su acostumbrado burrito, después de bajar la carga de leña y quitarle “la jamuga” al animal, frente a su casa, fue cuando su esposa pudo hablar con él, respecto al santo que ella quería comprar. –- Julián dijo la señora Juanita – lo hemos estado esperando toda la tarde para que me autorice, la compra de este santo y le mostró a San Benito. – ¡pero Juana! Gritó Julián… otro santo más? -- ¡Cómo se le ocurre!. Hasta cuando, ¡ya no caben mas santos en el cuarto de dormir, eso sí que nó!. El vendedor que tenia tantas esperanzas en hacer esta venta, se quedo tristemente desencantado por lo dicho del señor Julián. La señora Juanita muy apenada, no le quedo otro remedio que pedirle disculpas por haberlo echo esperar tanto y le agregó: por ahora, no le podré comprar su San Benito. El vendedor salio furioso hacia el camino que va a la callecita. Por allá; regañó a San Benito y le dijo: “Negrito lindo”, que te pasó….. Porqué no hiciste el milagro?…… o es que estabas borracho?.
*Articulo enviado por Víctor Enrique Graterol, hijo de José Benito Graterol.

Los vasallos de San Benito.
El baile de la botella, divertida función de los vasallos de San Benito de la Zerpa del municipio carrillo, realizadas un 19 de marzo en las festividades de San José en Mitón.

rogeliogil21-12-2008 GTM 1 @ 19:06
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Enlace civil de Johan y Maira.

Johan y Maira.jpgEl día 08 de noviembre de este año, se efectúo el matrimonio de la pareja formada por Johan José Flores y Maira Alejandra Morillo. Acto que se efectúo en la residencia de los esposos German y San Juan de Morillo ubicada en Cartanal, Santa Teresa, en el estado Miranda. Johan mitonero de pura cepa, conocido cariñosamente como “el bachaco”, estuvo acompañado de sus padres, los paisanos y amigos Blanca Rosa Graterol y Máximo Flores, también por un grupo de familiares y amigos del pueblo que se trasladaron al lugar de la recepción para unirse a la celebración. Maira, nació en Ocumare del Tuy, sin embargo es considerada una más del pueblo con frecuencia nos visita, aquí tiene sus raíces, debido a que sus padres son de Mitón, el amigo German del volcán y la señora San Juan vivió en Jalisco, años después ambos se radicaron en el estado Miranda.

Una vez finalizada la ceremonia, firmaron los testigos: Elisender de Perdomo, Roxana Torres, Olivia y Gregorio Morillo. Al son de la música merenguera se inicio la celebración, donde seguramente no falto una ranchera, nos cuentan que madrina Isolina y el amigo Correa parecían un “runche” pues no se cansaron de bailar durante toda la noche. Entre tragos y variedad de comidas, donde la olla del sabroso sancocho caliente humeó junto a los invitados hasta el amanecer, hora en que se marcharon los novios a descansar y se dio como finalizada la alegre y emotiva recepción. Mis felicitaciones y el de toda mi familia …aah queremos ver los retoños muy pronto.

rogeliogil16-12-2008 GTM 1 @ 16:55
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Entre brujos y brujerías.

BrujoEn el lugar donde nací, Mitón, los brujos eran considerados personas de mucho respeto, para algunos llamados servidores públicos. Lograron mantener influencias en nuestra población en muchos tópicos, sin embargo donde pudieron ser más aceptados fue en el área de la medicina, fueron considerados médicos (chamarreros), pues con sus menjurjes, rezos, bebedizos, actos de hechicería etc. consiguieron mantener una cierta influencia ante muchos incautos y personas de buena fe, que por su ignorancia, muchas veces preferían los servicios de un brujo que la atención de un medico. También debemos puntualizar, que para esos años los profesionales de la medicina eran escasos, y las visitas al pueblo por parte de los médicos eran insuficientes para atender las necesidades que requerían. Aunque siempre tuvimos los beneficios de un pequeño dispensario, y la aguerrida colaboración de enfermeras y enfermeros que por mucho tiempo, supieron abordar estos vacíos y colaborar con la erradicación de muchas enfermedades de la época. Los actos de brujería y brujos existen y existirán por muchos años, no es mi intención poner en duda o certificar sus actividades, sin embargo hay muchas personas inescrupulosas que se valen de la ocasión, para estafar o dañan la moral y en algunas oportunidades ocasionan hasta la muerte de los individuos, por la necesaria condición humana de solicitar ayuda profesional para aliviar o radicar sus problemas y enfermedades.

En mi pueblo hay muchas historias relacionadas con actos de brujería, recuerdo una en particular comentada en una reunión familiar. Gerardo era un joven que debió tener para la época de 1948, como 17 años, trabajaba como ayudante en una de las pulperías del pueblo, su hermano, un poco mayor que él, tenia una novia muy bonita llamada Eloina, se comentaba en el pueblo que no había hembra que se le igualara, razón por la cual Gerardo también la pretendía, él aprovechaba la oportunidad cuando llegaba a la pulpería, para declarársele y susúrrales palabras de amor, a lo que Eloina respondía -- usted se olvida que yo soy novia de tu hermano; en varias oportunidades esta escena se repetía, un día Gerardo tuvo el atrevimiento de acariciarle las manos aprovechando el momento en darle el vuelto en unas de sus compras; “semejante atrevimiento”, motivo para que ella lo insultara; -- ¡mire! ni que usted fuera el ultimo hombre del pueblo, abusivo, falta de respeto...¡

Muy cerca de allí estaba sentado el viejo Ocando conocido y respetado brujo, con frecuencia visitaba el pueblo para efectuar sus trabajitos y aprovechar realizar compras de alimentos, pues su residencia era lejos del pueblo, cerca de un lugar llamado “la espesura”. El viejo Ocando se acerco y le dijo -- usted es un muchacho joven y no es feo, solo que le falta un poquito de suerte, -- Usted lo que necesita es una ayudita, yo puedo hacer que se la lleve. Gerardo muy emocionado contesto ¿qué tengo que hacer? -- muy fácil, lo primero que voy a decirle es que ese trabajito va costar 300 Bs. porque esa muchacha es muy joven y no tiene marido, además es la novia de su hermano que también es mi amigo.

Lo malo es que yo no tengo esa plata -- dijo Gerardo, si quiere se los pago con corotos que usted lleve del negocio, a lo que el viejo Ocando accedió sin problemas. Bueno vamos a comenzar desde hoy mismo, lo primero que usted tiene que aprender es a rezar el credo y el padre nuestro pero al revés, Gerardo que no se los sabia de ninguna de las formas, duro una semana en aprendérselo. De sus intenciones de llevarse a Eloina, solo hizo el comentario a su gran amigo Evaristo, él comento -- cuídate de ese viejito, esé no sabe nada, lo busque para que curara la burra de una gusanera y me jo..., el animal se murió a los tres días. Gerardo poco le paro al comentario de su amigo. Llamo al brujo, -- bueno ahora que ya se las sabe, déme un frasco del perfume más caro que tiene en esa vitrina, eso si, tómelo con la mano izquierda y ponga su mano derecha del lado del corazón; Gerardo cumplió fielmente las instrucciones, dos días después llego el brujo y le dijo -- Aquí tienes el perfume preparado, la botellita estaba por la mitad era de un color oscuro y no olía muy bien. Ahora busque un pañuelo que sea blanco, hace un nudo por cada una de las puntas, debe hacerle cuatro nudos, y siga fielmente estas instrucciones: Cuando tenga cerca a la muchacha, usted aplica un poquito de este perfume al pañuelo, y lo ventea por la cara diciéndole el lugar donde usted quiera hacerla suya, espérela a las doce de la noche en el sitio escogido, eso si, cinco para las doce recé las oraciones que se aprendió y cuando escuche un viento muy fuerte láncese al suelo, porque ése es el diablo que va pasando por el lugar.

Con un poco de temor, Gerardo se dispuso a cumplir las instrucciones dadas por el brujo, al mediodía bajo Eloina a la pulpería, se apresuro Gerardo a buscar el pañuelo, no la dejo ni hablar -- En la mata de aguacate te espero a las doce, le vuelve a repetir la frase pero esta vez se lo paso por la cara -- cochino que pañuelo para hediondo, -- este hombre esta loco de amarrar, Eloina se marcho sin comprar. Eran las once y media de la noche, con un frío y una oscurana que apenas se veían las luciérnagas pasar, cuando Gerardo ya esperaba debajo de la mata de aguacate, se apresuro a rezar, eran las doce; ni hubo viento ni la muchacha llego, desconsolado a la una de la mañana decidió ir a dormir. Al otro día Gerardo le dice al brujo, mire, hice todo lo que me dijo y la muchacha no llego, -- ¿Usted cumplió cada una de las instrucciones? claro contesto, -- ¿usted le aplico el perfume al pañuelo?, siii mírelo... ¡no Gerardo tienes que echarle bastante!, así la porción no funciona, tienes que repetir el conjuro y verá que no falla, debes tener paciencia dijo el brujo, voy aprovechar de llevarme otros coroticos, con estos hacen 180 Bolívares.

Gerardo un poco molesto y trasnochado se dispuso a repetir el procedimiento, como Eloina no quería comprar ya en la pulpería, la espero un domingo después de la misa, cuando iba pasando cerca de un lugar llamado la piaña, le salio al paso y la corrió pañuelo en mano vociferando “en la mata de aguacate te espero a las doce” y como para que el hechizo funcionara mejor, regó el preparado del perfume en su
cabello. Decidida a denunciarlo con el policía del pueblo se marcho Eloina, limpiándose la supuesta fragancia de amor que le corría por todo su cuerpo. Ese día con más ansiedad que nunca, Gerardo espero las doce de la noche, no sin antes preparar el nidito de amor debajo de la mata de aguacate, preparado con hojas secas de cambures las cuales fungirían como un cómodo colchón, exactamente cinco para las doce rezo el credo y el padre nuestro al revés y espero el ventarrón, como no hubo viento, al oír un pequeño movimiento de hojas del árbol, se lanzo al suelo, sin percatarse de un charco de agua que estaba muy cerca, cayendo en el, dejando sus ropa embarrialada.

Espero una hora más y al ver que Eloina no llegaba, decidió buscarla por toda la hacienda, con la esperanza de encontrar la muchacha perdida por el lugar, amaneció buscando a una mujer que nunca fue. Cansado de caminar, sucio, desilusionado y engañado decidió ir directamente a la casa del brujo, no sin antes, hacerse acompañar por su amigo Evaristo, el único de sus amigos que conocía sus andanzas. Eran las ocho de la mañana, el viejo Ocando estaba bebiendo bolon, cuando fue interrumpido por el par de amigos que venían decidido a todo, pues se sentían estafados y burlados. -- Buenos días paisanos quieren cafecito dijo Ocando en tono amistoso, no señor... nosotros no queremos nada, yo quiero que me devuelva mi plata dijo tajantemente Gerardo, pues usted me engaño y quizás a cuanto pendejo le habrá hecho lo mismo. Evaristo que desde hace tiempo le tenia ganitas, saca relucir un cuchillo y se la va encima, muy ágil para su edad, Ocando se aparta y le dice bueno -- yo lo devuelvo la plata, llévense esa "cochina" como pago; no teniendo dinero en efectivo como pagar, no le quedo otra alternativa al iluso de Gerardo y su amigo, que arriar la cochina por delante.

rogeliogil07-12-2008 GTM 1 @ 00:17
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José Trinidad Semprun.

Crónicas de Mitón por: Pedro Regulo Calderón
Aporte realizado a este blog por sus familiares.
José Trinidad Semprun
Lo recuerda Ud..?. Fue una persona muy valiosa, progresista y servicial, que un buen día se vino a vivir a nuestro pueblo, para quedarse un largo tiempo, haciéndose acreedor al aprecio por sus dotes de ciudadano honesto, caballeroso y presto a servir a la comunidad mitonense. Su lugar de nacimiento no fue la chapa, fue en la chapita, cerca de pampanito.

Un trujillano de pura sepa. Un hombre hecho y derecho, nacido por la brega. Su laboriosidad fue tanto en el campo como en la ciudad. Entre esas ocupaciones de trabajo ordinario, se le cuentan primero, arriero de mulas, bregador de animales y después comerciante. Un gigante de muy buenas cualidades por lo humilde y sencillo, retraído, altivo y violento a veces. Violento en el tono de hablar, porque le gustaban las cosas claras serias y responsables. Sin demora y sin tapujos, rápidas y sobre todo sin “mamadera de gallo”, por que lo de el, era seriedad y trabajo y sobre todo cumplidor de su palabra. Su fiel esposa, doña Isolina Mejias de Semprun, de cuya unión nacieron: Miguel Ángel, José Trino, Eufrosina del Carmen, Fermín y Rafael María, el aviador.

A la muerte del General Gómez el año 1935, la familia se traslado a estas frescas tierras del distrito carache. Establecidos en chejende empezó a explorar desde el año 38 en adelante los servicios de transporte de carga y pasajeros. Fundo Semprun el servicio de la línea Valera-Cuicas y mas tarde, cuando ya estaban terminados los ramales carreteros de chejende y de mitón, fundo la línea mitón-valera, que denomino “Cielito Lindo”, para servir también a los puntos intermedios. En ese entonces se utilizaba la vía del Río pasando por el sitio la Ranchería en el municipio candelaria.

Entre los conductores de sus unidades, se cuentan Felipe Benítez y Félix Carrillo, dos amigos que actualmente residen en mitón y en donde han fundado sendos hogares. Tanto Benítez como carrillo tienen mucha historia por contar sobre esos buenos tiempos cercanos a Semprun; una feliz época muy educativa cuando en señal de respeto, nos quitábamos el sombrero ante un chofer, que era todo un señor o ante una dama de cierto respecto. José Trinidad Semprun dejo mucha semilla sembrada por estos lares. Supo doblegarse ante el amor de Marcelina Villegas, que unida a el vinieron otros cuantos hijos: Tomas, juanitas Esperanza, rosario y cristiano.

Sin temor a equivocarme, ceo que uno de los primeros hijos del viejo Semprun Miguel Angel; tiene y lleva los mismos rasgos de su parte, empezando por la franqueza en sus actos y la sincera amistad con los amigos. Miguel Angel reside en esta ciudad de valera en donde formo un estimable hogar en compañía de su esposa, la gentil mitonense Belén Román.

Hay anécdotas curiosas, muchas anécdotas de la vida Semprun. En el aspecto servicial, hubo mucha gente que se beneficio con sus diligencias comerciales. Si alguien le encargaba una simple aguja o una bolsita para una lámpara de gasolina, con todo el gusto se las traía. Jamás se enojaba por los sencillos encargos que le hacían. Más bien se ponía a la orden. Era especial como trabajador a tiempo completo. Como comerciante respectaba mucho al cliente. Se escaba al hombro con gran facilidad un saco lleno de maíz y hasta dos pacas de cemento al mismo tiempo como si fuese de algodón. Tenia una fuerza extraordinaria y ser peón y a la vez ejecutivo, para el, era lo mismo.

Un día tuvo necesidad de ir al extranjero a comprar unos cauchos y como debía utilizar la vía aérea, ocurrió lo siguiente: en el aeropuerto de Maracaibo no lo conocían y como se retardo un poco, fue llamado a ultima hora por los altoparlantes y cuando se presento a la escalerilla de abordar, los funcionarios del vuelo trataron de vacilarlo, manifestando que así como estaba vestido no podía viajar, porque no tenia zapatos y corbata y además tenia el sombrero sucio. Semprun no presentaba pinta de viajero decente, sin embargo se defendió ante los funcionarios diciéndoles: “Señores ¡…. Aquí van mis zapatos y mi corbata” al tiempo que sacudía una enorme mochila con plata; el dinero suficiente para sus gastos y la compra de los cauchos.

En mitón, aun existe parte de una gran vivienda en uno de los sitios más bonitos del poblado, que fue construida por el esfuerzo de este hombre trabajador. Allí funciono el grupo escolar y hoy en día da lastima verla como esta. Destechada y en total abandono pero aun sus paredes están de pie por las buenas y confortables bases que las sostienen. Vale la pena remodelarla, porque esta en el sitio más privilegiado: el filo, que es un mirador. Y para cerrar con broche de oro esta crónica, solo me resta decir “Los buenos hombres de trabajo y superación, no están aquí, ni regresan; ahora están enterrados”.

rogeliogil30-11-2008 GTM 1 @ 19:43
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Más fotos del recuerdo.

Para su información, con regularidad estamos agregando nuevas fotos al post “El rincón de los recuerdos personajes de Mitón”.

rogeliogil27-11-2008 GTM 1 @ 22:22
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Cantante Mirtha Marcano

Mirtha MarcanoEste mes de noviembre lanzara su segundo trabajo discográfico titulado “cosas de la vida” nuestra amiga Mirtha Marcano, hija de la estimada mitonera Olga Parra de Marcano. La presentación esta pautada para el día 29 en el establecimiento del Sogero Bar en la ciudad de San Cristóbal, a nuestros estimados paisanos y amigos que tiene la gentileza de visitarnos a nuestro blog de Mitón, los invitamos apoyar a este talento de la música Venezolana, aquí dejo un link donde usted podrá conocer más de esta artista, y escuchar unos de sus temas de su primer trabajo “oye tu”.
http://www.folkloreando.com/content/artista_popup.html?vendor_id=V-400

rogeliogil27-11-2008 GTM 1 @ 15:27
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Mi estadía en el pueblo de Mitón (2da. Parte)

Crónicas de Mitón
Por el escritor: Rafael Ramón Castellanos.

Se agolpan de pronto los recuerdos, como si se despertaran al compás de la meditación, mientras reflexiono sobre el ámbito de la geografía espiritual que lo mismo exalta los valores humanos o la luz mañanera, o los árboles, los sitios o la alfombra de hojarasca de las haciendas de café ¿Qué habrá sido de aquellos sembradíos entre árboles inmensos en la finca del señor Trompetero en la vía hacia Chejendé, por allí por San Felipe, si no me equivoco? y aquellos cafetales hacia La Montañita, donde vivía y laboraba mi grande amigo Melquíades? Perdomo, de los Perdomo de La Callecita, donde Medardo Perdomo, tenía una pulpería y el viejo Facio Patiarroy también y éste con su casa de habitación en la parte lateral, como también estaba en la otra orilla del camino, de frente, un poquito más hacia el sur, la casa de habitación, de afecto y de cariño imborrable de Francisco Perdomo, de quien tengo que decir que me muerde mi ingratitud hacia él y pido perdón, pues en 1972 siendo yo Cónsul General de Venezuela, pasó por Bogotá su hijo Pedro y no acerté a atenderlo ni siquiera en un apéndice de la cordialidad y de toda aquella bondad con que me trató su padre, a quién le quedé muy mal, pues que en agosto de 1950 me hizo un prestamito para mi despedida y el avío y para pagarle a Horacito Gil que le debía el valor de algunos coroticos. Le quedé mal a Francisco, tan mal que estando yo en Trujillo en 1953 en ejercicio docente, ya casado, con dos niñas y las necesidades muy prósperas, fue muchas veces a mi hogar el simpático y amable Blás Infante con tanta decencia siempre y simplemente me preguntaba que si tenía algo para Francisco y siempre se iba con las manos vacías.

El negocio de Horacito Gil – debería haber otro Horacio para que usáramos el diminutivo - y la gallera quedaban al frente de la casa de dos plantas en que vivía esa dulce, amorosa, tierna y sufrida, Betsabé Briceño, la niña Betsabé, que debería tener entonces algo así como setenta años y en donde como yo, era huésped también un magnífico señor de nombre Alfonzo Pichardo, ya casi octogenario entonces; casa de recepciones familiares la de ella cuando para las fiestas patronales de marzo y de agosto venían de los campos petroleros zulianos la familia de don Blás Román y de Barquisimeto la de don Maximiliano Briceño, cuyas esposas eran hermanas de la dueña de la casa, así como eran también hermanas la señora de Gelvis, en El Peonío, madre de Mercedes y Ángel Custodio y doña Sara Briceño de Gásperi, y hermano de ellas el secretario de la Jefatura Civil, Antonio Briceño, de quién contaré en otra oportunidad cuánto nos unía y qué nos alejó en 1958. A este hogar de la niña Betsabé acudía mucha gente en las tardes o los domingos; recuerdo las dos muchachitas de Manuel Amaya, una Elba y la otra Consuelo; las niñas del señor Aguiar y en especial la mayor Vianney y si no me equivoco otra de nombre Dinaura; el señor Víctor Valera y su montón de hermosas y bellas hijas y entre ellas la catira Zoila y la morena Georgina; pero en toda la esquina era asiduo penitente Ramón ¿Bravo?, hijo de don Andrés González, quién desde allí vigilaba activo e inquieto el hogar del albañil y maestro de obras Miguel Zambrano, padre de la dinámica y ferviente educadora que regentaba la escuela de La Loma, Sacramento Zambrano y de la cual estaba prendado el joven amigo.

Los chismes sobre mis inquietudes bolcheviques y referente a la joven María del Rosario, la cual nunca estuvo cerca de mí, pues la veía apenas cuando salía a la huerta familiar, llegaron a la Supervisión Escolar, en Trujillo, a donde fui llamado, lo cual me preocupó mucho, casi que me desesperó; bien recuerdo que Félix Carrillo, el versado conductor del autubucito que cubría la ruta Mitón-Valera, notó mi inquietud y en la parada para el cafecito mañanero en Las Rancherías, más allá del Chejendé, desde donde comienza el descenso hacia la llanura de Monay, me dijo que qué me pasaba y le conté que yo no quería irme de Mitón, pero sospechaba que me iban a quitar el cargo, “Encomiéndate a Dios y a la Vírgen, y todo te saldrá bien” me expresó. Así fue que cuando el profesor Cortéz Pérez me reprendió por mis acciones políticas comunistoides, me acordé de don Andrés González, el Jefe Civil, y saqué el carnet que me acreditaba como inscrito en Copei, se lo pasé al gran educador, quién lo miró apenas y me preguntó luego que si era verdad que yo “ejercía de chamarrero” y le expresé que lo que hacía era colocar inyecciones a quien me necesitara y le expliqué, además, que era enfermero porque a enfermero también había aprendido con Efigenio Castellanos, mi padre.

Me citó para después del medio día y no tuve oportunidad de decirle que el autubucito que manejaba Félix pasaba por La Concepción de Pampanito a las cuatro de la tarde, cuando iba de regreso a Mitón. La espera fue una gratísima sorpresa: el Supervisor me mandó a la Gobernación, al Despacho del Dr. Parilli, Director de Sanidad y Asistente Social. Este me recibió con gran cordialidad, no me hizo preguntas de ningún género y me indicó que esperara el nombramiento de enfermero en Mitón. ¡Increíble sorpresa! Dos cargos a la vez, pero ello acarreaba un compromiso: llevarle un oficio a la colega Cantalicia Pichardo en el cual se le participaba que había sido reemplazada por mí en sus funciones de enfermería. Sudé frío y me entró una cierta inquietud por misión tan desagradable. A la siguiente mañana emprendí el regreso a Mitón. Me presenté ante la atractiva y bella colega y le hice entrega de la correspondencia. A ella no le preocupó en nada el asunto y me manifestó, con una dulce sonrisa llena de ironía, “muy bien… muy bien, le va a entregar la llave del dispensario el compadre Antonio”, que no era otro que mi amigo el Secretario de la Jefatura. Ya yo conocía el cuartico que servía de dispensario, situado debajo del Juzgado del Municipio, cuya sala la había transformado en dormitorio el sargento (retirado) del ejército Pedro Bastidas, quien había llegado al pueblo para ejercer de juez, pero resultó ser más belicoso que nadie, con gran valor personal, arriesgado y arbitrario.

En el dispensario había poca dotación de medicamentos y en una escapadita que me hice hasta Santa Ana de Trujillo, traje, de la botica de mi imparangonable papá, Quinina para los enfermos de paludismo, Quenopodio para desparasitar muchachitos barrigones y muchachitas barrigonas, Kavitin para las hemorragias, Etilfen para tranquilizar a los angustiados, gasa, algodón, yodo, mercurocromo, e inyectadoras ¡Cuánta generosidad la del boticario Efigenio Castellanos, quién sin tener recursos económicos se llenó de complacencia porque cada día me parecía más a él en su darse por entero a la comunidad. Cuando dos semanas después correspondió la visita al doctor, quién llegó de Chejendé, no le gustó mi decisión del surtido que tenía en un estante, como creo que no le había gustado mi nombramiento, pues había llegado a la casa de la colega Cantalicia. Me recriminó y me dijo que mi tarea era exclusivamente cumplir con sus indicaciones. Tenía toda la razón y le presenté excusas, pero seguí atendiendo a humildes habitantes que me pedían ayuda y el médico quién lo supo inmediatamente, fue excesivamente tolerante. Recuerdo que en su segunda o tercera actuación en Mitón tuvo trabajo el doctor, pues que enfermó una de las muchas hijas, bellas y lindas, de don Víctor Valera, viejo conversador muy ameno que sabía tantas historias de las gentes de mi pueblo, de Las Virtudes y de Bolivia que siempre tuve la sensación que si no era santanero, sí debían ser paisanos los padres o los abuelos. Bien, para ver a la paciente el doctor me manifestó que debía acompañarlo y así lo hice, más el joven galeno me obligó, con mucha prudencia, a que le llevara el maletín como si le diera pena recorrer la tierrosa calle con su implemento de trabajo a cuestas.

Caminamos al lado de don Víctor, pasamos por el monumento a la Santa Cruz de la Joya y llegamos al sitio ¿Casa alta, de zinc los techos y el nombre del lugar El Chorro, El Chorrito, La Aguada?, realmente ahora no lo visualizo en mi geografía espiritual. Don Víctor era también el padre de Ángel María Valera, con muy buen negocio en casa contigua a la de la niña Betsabé, pero menos comunicativo que su progenitor; seguidamente de su establecimiento estaba la casa de los Gabaldón que ocupaba don Andrés González y su familia y calle por medio la pulpería de un paisano de allá de mi pueblo, Crisóstomo Rodríguez, padre de Pedrito que creo que era blanco, muy blanco, cuya madre, la esposa del aludido pulpero, la señora Oliva, quien no parecía paisana, pero la cual hablaba, de vez en cuando, de los pomarrosales de La Arenita, en Santa Ana de Trujillo. No sé que relación había entre Crisóstomo y las fiestas patronales del 7 y 8 de agosto en homenaje a Santa Filomena, como no sé tampoco cuales eran los vínculos del viejo gigante aterrador- sólo por la estatura, pues era un San Francisco de Asís – llamado José de la Trinidad Semprun con la celebración de las otras fiestas patronales, las del papá del Niño Dios, la del carpintero San José, pero algo nos unía con estos símbolos de las celebraciones cristianas y apostólicas, así como también ese mismo algo los acercaba cuando se dañaba el motor de la energía eléctrica, que alumbraba el pueblo; constituían un equipo comunal para proceder a soluciones adecuadas, peso que no pocas veces, teníamos que pasar muchos días dándonos luz con velas esteáricas.

Al frente del negocio de Ángel María Valera estaba el caserón donde residía el Director de la Escuela, Pablo Luis Zárate, con su familia integrada por la servicial y humilde María y tres niños; aquellos serían bien pronto mi compadre y mi comadre, pues apadriné a Pablo hijo. A un lado vivía otra familia, muy del entorno de la niña Betsabé y donde Mercedes Gelvis Briceño encontró en un viejo baúl un libro pequeñito e inmenso que yo conocía ya, gracias a haberlo ojeado en mi pueblo en los anaqueles de la biblioteca doña Victoria Villegas Pacheco de Sánchez Pacheco, parienta de mi admirable, recia y piadosa Evangelina Villegas de Castellanos, mi madre. Me lo obsequió y creo que lo conservo: Dafni y Cloe, de Longo, novela pastoral de hace mil seiscientos años. Son tantas y tantas las satisfacciones y los recuerdos que escribiré más crónicas al respecto. Gran abrazo, amigo Rogelio Gil, Extensivo hasta tu familia, las mitoneras, los mitoneros y todos y todas aquellas personas que laboren allí o sean transeúntes. Bolivarianamente, RRC Caracas, 14/11/2008

rogeliogil27-11-2008 GTM 1 @ 03:32
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Cerro Gordo ente Montañas y lomas.

En un recorrido efectuado recientemente al sector de Cerro gordo, ubicado entre las montañitas y la loma de Mitón. Sitio conocido por sus historias y particularidades que hacen de este lugar muy atrayente. Pude notar con mucha extrañeza la soledad de la calle donde están ubicadas las viviendas de Salomón Linares y Euclides Vergel. Recuerdo cuando niño para mi era de especial interés ir a ese lugar, se sentía un ambiente muy alegré, muy frecuentado; con negocios prósperos y rodeado de fincas sembradas de café, se nota la diferencia al ver cerrada la casa que sirvió de morada al Sr. Salomón Linares, hombre trabajador, fiel representante de la gente de mi pueblo, personaje recordado por su aporte al desarrollo económico del pueblo de Mitón.

La casa de los vergel dirigida por otro insustituible trabajador como lo es el Sr. Euclides Vergel acompañado de su esposa la Sra. Carmen de Vergel, aunque habitada tampoco es la misma, visitar esa casa era precisamente como entrar a un “vergel” lleno rosas, pues sus hijas se caracterizaban por ser muy jóvenes, amables y hermosa; en el pueblo comentan que en la actualidad, aun mantienen ese encanto jovial a pesar de los años. Con particular referencia recuerdo a su hijo Domingo, estudiaba él en la escuela con uno o dos grados avanzados al mío, su hermana, mi maestra Graciela (Chela) daba el grado primero en la nueva sede del plantel Roberto Gabaldón Iragorry, y fue su inocente e infantil relación de noviazgo con Carmen Dolores, unas de los primeros y pocos romances que observe en mi añorado recorrido por la escuela primaria finalizado por allá en 1972.

Fueron pilar fundamental en la fundación y desarrollo de este sector familias como: Ferrini, Perdomo, Gil, Rodríguez, el Sr. Cristóbal no recuerdo su apellido, que unida a las anteriores mencionada, aun mantienen raíces en este lugar. Las calles del sector se ven asfaltadas y cuidadas algo muy importante que note es la construcción de la nueva escuela, baje por la calle que esta al lado de la misma, y aproveche para efectuar una visita improvisada en la casa de la familia Gil, fui recibido juntos a mis acompañantes con mucha amabilidad por la Sra. Rosa y sus hijas, hace poco tiempo falleció su esposo Juan María Gil, hombre muy conocido en el pueblo, fundador de este sector, los hijos que conozco: Elide Gil Montilla fue prefecta del pueblo; Valentín, Bartola (+) y Ernesto Gil, siendo el ultimo nombrado, mi compañero de estudio, salimos juntos de sexto grado, y nunca mas lo he visto a pesar que ambos con regularidad visitamos el pueblo.

Hace unos meses recibí un comentario dirigido al blog, enviado precisamente por Valentín Gil, muy emotivo, enviaba sus apreciaciones a la pagina, recuerdo en su escrito el nombre de personajes del sector como Chico la perra, Tocho, Eucliditos y Chavela; describía una anécdota relacionado con su papa, cuando le toco una noche perseguir a “la llorona” con un machete, a la ves que iba profiriendo un lenguaje soez para espantarla, también con mucho orgullo afirman ser ellos los primeros en el pueblo en adquirir un televisor, un radio de pilas y un buen macho de carga y silla.
Calle de Cerro Gordo
Calles y viviendas de Cerro Gordo
Escuela de Cerro Gordo
La grafica corresponde a una vista de la escuela de Cerro Gordo.
Casa de Salomon Linares.
Una vista de la casa donde habito Salomón Linares.
Casa de Euclides Vergel
Casa de la familia Vergel en Cerro Gordo.
Casa de la familia Perdomo
Calle principal de Cerro Gordo, al fondo casa de la familia Perdomo.
Señora Rosa Gil.
La señora Rosa Gil en compañía de nietos y amigos, en su casa ubicada en el sector de Cerro Gordo.
La señora Carmen de Vergel.
La señora Carmen de Vergel con las nietas de Arturo Vergel y Carmen Montilla.
Euclides Vergel.
El señor Euclides Vergel, con sus nietos Felipe y el extrovertido Rodrigo, ambos hijos de Arturo Vergel y Carmen Montilla.

rogeliogil23-11-2008 GTM 1 @ 15:25
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Mi estadía en el pueblo de Mitón (1ra. Parte)

Crónicas de Mitón
Por el escritor Rafael Ramón Castellanos.

Llegué a Mitón el 15 de enero de 1949 y me hospedé en casa del educador Pablo Luis Zárate, quien era el Director de la Escuela, personaje popular e idóneo que disfrutaba de hacer pregón de su color bastante oscuro. Mis primeros amigos fueron Modesto Román, hombre recio, con un valor a toda prueba; don Andrés González y toda su familia; la señora Leonor Román, viuda de Valera, con sus hijas Aminda y Carmen y sus hijos José Miguel? y Heber Valera Román; allí hacía las tres comidas diarias al igual que otros comensales; Rafael Calderón, el viejo, su esposa y sus hijos Rafael, Pedro Régulo, Etelvina y la menor, Aída? Por cierto que Etelvina quiso enseñarme a bailar sin haber podido lograr su objetivo, pues que no fui favorecido con buen oído musical.

Mis inclinaciones de romántico campesino fijaron la mirada en la joven María del Rosario Arráiz, lo que me causó serios problemas con la dueña, ama o protectora de la niña, ya que movió los resortes de sus amistades para sacarme del cargo de maestro de la Escuela Federal Graduada “Roberto Gabaldón Irragory”, lo cual no logró sino más bien la sustituí, en su otro cargo de enfermera del dispensario del pueblo, pues era, además, dinámica educadora, bella y gentil. Yo sabía poner inyecciones, suturar heridas y los elementales mecanismos del caso, tal como aplicar vacunas, así como usar algunos medicamentos calmantes, pues el médico despachaba en Chejendé y acudía a Mitón cada quince o veintiún días.

El Director de plantel, Pablo Luís Zárate, me llamó una mañana, muy preocupado porque alguien había llevado al pueblo un periódico de Valera denominado Crisol, correspondiente al mes de enero de 1948 y allí aparecía mi nombre en una noticia desde Boconó en la cual me felicitaban por mi actividad comunitaria y como integrante de la juventud comunista. No podía negar lo escrito en esa columna de dicho semanario y no atiné a darle al colega Zárate una satisfacción al respecto. En la noche llegué de visitante a casa de don Andrés González, el Jefe Civil, con quién había hecho amistad a primera vista porque se me parecía mucho a don Rafael Antonio Pérez, un médico sin título que de Pampán iba a Santa Ana a ver enfermos y a curarlos; me alarmé cuando me llamó hacia un ventilado corredor detrás de la sala y me dijo “¿Qué le parece? quieren maestro Castellanos sacarlo del pueblo; muchachas hay muchas y es mejor que deje de andar mirando a la niña María Rosario, pues la comadre Cantalicia es muy delicada”.

Traté de hacerle a don Andrés algunas consideraciones sobre el asunto para mí no tenía importancia, pues había tantas muchachas agradables en el pueblo, pero no concreté nada porque me tenía muy conturbado lo que me había planteado el Director Zárate y comencé a contarle al señor Jefe Civil, quien me cortó al instante para decirme que ya le habían mostrado el periódico Crisol y que él tenía una solución salomónica, que me inscribiera en Copei y así se acabaría el rumor en cuanto a que iban a pedir mi destitución. De su casa salí con carnet verde. Al Director y amigo Zárate no pude dejar de narrarle lo acontecido; fue a la hora del recreo del siguiente día: “Uy – me dijo – eso está peor que lo otro, qué irá a pensar Cantalicia”. No hablamos más ni de uno ni de otro caso. Las clases, la diversión y mis poemas fueron el gran sedante.

Al poco tiempo se ampliaron mis contactos y formé un equipo de béisbol del cual hacíamos dos bandos y jugábamos, incómodamente en la plaza, pues el declive era muy acentuado hacia la parte de la casa del señor José Trinidad Semprún, pero de allí salimos a un terreno atrás de la escuela, pero a la derecha del camino que conduce del pueblo para La Montaña, La Loma, Bolivia, Las Virtudes y Santa Ana; allí practicábamos y jugábamos los domingos, pero don Andrés González dejó de ser Jefe Civil y lo sustituyó don Enrique Gásperi, quién prohibió el juego de béisbol en ese sitio y me hizo llamar “a su despacho” para amenazarme si continuaba con esas prácticas. Recuerdo que vinieron a acompañarme a la citación los alumnos Omar y Adolfo Vergara, Esteban Palma, y Humberto que vivía entre El Peonío y La Joya y del cual, no se porqué, olvidé su apellido a pesar de ser compañero de excursiones por el campo. He de decir, que estos muchachos y algunas de las damas alumnas, eran para mí algo así como condiscípulos más que alumnos y alumnas, pues cuando llegué al pueblo, tenía de edad 17 años, 5 meses y 8 días.

Qué odisea, fue aquella que libré con el admirado profesor Antonio Cortés Pérez, Supervisor Escolar del Estado Trujillo, para que me nombrara, pese a que desde 1946 yo era maestro alfabetizador y luego maestro de aula en el Centro de Alfabetización “Félix Berbecí Pérez” en Boconó. Ya tendré oportunidad de relatar los acontecimientos, pues el joven bachiller que venía del Colegio Federal de Boconó era, además de menor de edad, un participante político extremista que había recibido adoctrinamiento casi familiar de los médicos Humberto González Albano, en Santa Ana, y Héctor Anzola Espinoza en Boconó, así como del ex trabajador petrolero Patricio Valero.

Me he extendido en un preámbulo de evocación después de haber leído las apreciaciones de Aída Vergara, Jesús Valera, Gledys Infante, Alejandro Gil y especialmente Omar Vergara, de cuyo humilde hogar y de su familia tengo vivo el espíritu comunal y el pocillo de peltre para el café, en la cocina, y de la sonrisa pícara y maliciosa de Adolfo, su hermano, que juntos ellos dos, mi hermano Pedro, quien fue a visitarme al pueblo y el suscrito, con otros más bajamos un domingo a un sancochito por allá más hacia el sur de La Callecita, lugar donde estaban las casas de los Perdomo y de los Patiarroy y muy cerca de la del catire Blas Infante.

Cómo recuerdo aquellos palos de miche, que para todos creo que eran los primeros y el desarrollo de una borrachera que nos afectó el ágape porque mi hermano sacó a relucir un cuchillito, que no era nada extraño en mi tierra natal y nos costó mucho neutralizarlo, a pesar de la garra muscular de Omar. No digo nada, por ahora, de mi compañero entrañable Pedro Régulo Calderón porque ya tendré oportunidad de hacer, una crónica sobre él, su familia, sus aventuras y su partida de Mitón sin despedida alguna y sin causas aparentes.

Cómo recuerdo también a Carmen Cáceres, su tío Luis, su mamá y sus tías; de ella supe que se desempeñaba como enfermera en el pueblo de La Cejita a donde acudí por allá por el año 1994 a visitarla, pero sin suerte de dar con su persona. Qué grato sería que para el 15 de enero del 2009 pudiéramos hacer una tenida cívico cultural en Mitón, con ciertos visos de retorno. Yo aprovecharía para conmemorar los sesenta años de mi iniciación como docente de escuela graduada, poeta, investigador de la historia, novelista y HOMBRE, que es la única gran profesión que no nos la brinda la universidad.

Seguiré evocando al calor del recuerdo de aquella Escuela Federal Graduada “Roberto Gabaldón Iragorry”, personaje del cual hablé en 1961 en Asunción del Paraguay, en un homenaje a su hijo, el embajador y doctor en medicina Francisco Gabaldón Mazzarri, quien terminaba su misión y a quien sustituí, interinamente, por dos años, del 15 de enero de 1960 al 15 de enero de 1962, cuando fui destituido por ya no tener el respaldo oficial del doctor Ignacio Luís Arcaya, quien en gesto notable había renunciado al cargo de Ministro de Relaciones Exteriores.
Bolivarianamente, RRC Caracas, 14/11/2008

Casa del balcón.
En la grafica del año 1952, observamos la casa de los balcones ubicada en la calle comercio, propiedad de la niña Betsabé Briceño. En este lugar fue huésped Rafael Ramón Castellanos en la época que ejercía como educador en el pueblo de Mitón.

rogeliogil20-11-2008 GTM 1 @ 23:46
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Juan Bautista Muñoz Cardozo.

Juan Muñoz Hablar de Juan Muñoz es revivir remembranzas de la música en mi querido pueblo, fue él quien a través del son de la bandolina, instrumento que tocaba con singular talento, lleno de alegría y distracción a los pobladores cuando le tocaba amenizar fiestas en Mitón y pueblos vecinos como Torococo y Chejende. Procede de una familia de músicos, su afición la heredo principalmente de su padre, destacándose también en este género sus talentosos hermanos Edmundo, Pedro y Víctor Muñoz.

Juan Muñoz, nació en Mitón en el año 1924 sus padres fueron León Muñoz y Juana Cardoza de Muñoz, vivió en la calle las queseras hasta que decidió a la edad de 20 años trasladarse a la ciudad de Maracaibo, donde desempeño labores en la gobernación del estado Zulia. Sus actividades profesionales no fue inconveniente para continuar con la música, con frecuencia visitaba el pueblo, era un ferviente católico, demostraba su cariño y responsabilidad cuando amenizaba las fiestas patronales de Santa Filomena y San José, dejo grabado un disco de 45 rev. Un vals “Homenaje a Mitón”, como legado al pueblo que le vio nacer.

En su estadía en el estado Zulia fundo un conjunto que se llamo “luces del Catatumbo”, también tenia un programa en la emisora radio Catatumbo, fue muy conocido y apreciado en ese estado, se casó en Maracaibo con la Sra. Oliva de Muñoz de esta relación nació un hijo llamado José León Muñoz; ya jubilado y viudo se radicó en Mitón, pensó fundar una escuela de música en su casa, a pesar de sus múltiples diligencias no logro obtener la ayuda necesaria de los entes gubernamentales. Enfermo del corazón y a la edad de 76 años, nos dejo un primero de enero del 2000.
Juan Bautista Muñoz Cardozo
Observamos al señor Juan Muñoz en la celebración de su cumpleaños, al fondo la señora Celica de Parra.

rogeliogil18-11-2008 GTM 1 @ 15:57
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